EL HOMUS TURISTICUS Y LA TURISMOFOBIA
Allá, por el siglo XVI, y cuando la Humanidad comenzó a
considerar el efecto beneficioso de viajar, ya nos invitaba Montaigne en
sus Ensayos,,,”viajar me parece un ejercicio provechoso, en el que el
alma se ejercita continuamente observando cosas desconocidas y nuevas. Y
no conozco mejor escuela para formar la vida, que presentarle sin cesar
la variedad de tantas vidas, fantasías y costumbres diferentes. En los
viajes el cuerpo no está ni ocioso ni agitado, y ese moderado movimiento
le pone en vilo.
Así es que, por consejos tan sabios, la cosa empezó a ponerse de moda, al extremo de que casi medio siglo después y viendo la deriva de la locura, el gran Pascal, tuvo que verse obligado a decir…”la mayor parte de las desgracias que les suceden hoy día a tantas pobres gentes, son por no saberse quedar en sus casas y en su sillón, leyendo tranquilamente.
Con ellos dos y sus sabias reflexiones no puedo evitar comenzar estas líneas. Sí,porque si Montaigne pudo sentar las bases de las excelencias de la nueva moda, no menos cierto es que el otro gran filósofo y matemático, vino a ser algo así como el visionario de las secuelas posibles que estaban por llegar.
En ellos pensaba, precisamente la semana pasada, cuando estando
tomando un café con un amigo malagueño en su repleta,pletórica plaza de
La Constitución, y trás comentarle lo bonita que habían dejado a su
ciudad, él, con el Senequismo inherente a la tierra, me respondió…
“Bonita Málaga, Luis, bonita…como que se nos está muriendo de éxito!”
Mientras, y tras sus contundentes palabras, asomaba una manifestación por la calle Larios que, abriéndose paso entre sus mil maletas, iniciaba una guerra Santa contra los invasores de la ciudad de los casi quince millones de visitantes/año.
Una “pobre”ciudad más, entre las otras muchas, cuyos centros han sido convertidas en auténticos Parques temáticos del colapso turístico , y reconvertidas en una mina de la que sacar pepitas de oro ,obligando a la burguesía local, abrumada por la muchedumbre, los olores y ruidos, a largarse o a soñar todos los días con vivir como vivíamos los pobres del Jurásico y por mi pueblo…en Los Arenales, las” afueras”.
Caprichos del desarrollismo vengador!
Y tengo otro amigo Orl, que vive muy cerca de la Catedral de Sevilla, en
una bonita casa de aún más bello patio andaluz y cada vez que nos vemos
tengo que oírme una cantinela parecida a la del otro amigo de la
costa…”Luis, que me están apareciendo cataratas de tener que soportar
todos los días tantísimo daño para la vista, sí, creételo, porque tengo
que apartar de la puerta de casa a medio Japón, cada vez que salgo,
haciendo fotos los muy, a todas mis putas plantas, que voy a tener que
acabar fumigando….Jezús que hartura, amigo”.
Por cosas así, cuando veo a cualquier chiquilicuatre metido en política para salvarnos la vida y diciéndonos eso tan manido de que “quiere poner a su pueblo en el mapa”, pueden creerse de que me brota la urticaria.
Porque lo hacen con el mismo candor e ingenuidad con la que de niños podíamos romper nuestro caballito de cartón para intentar verle las tripas: sin tan siquiera pensar que,después, ya nunca podríamos volver a jugar con él.
Sabio Propercio, aquél poeta de quince siglos a. C., cuando decía aquello de “es vergonzoso cargar la cabeza con un fardo que no puedes llevar, y enseguida escapar abrumado, con la rodilla doblada”.
Hasta los años sesenta, recuerdo que en Sabiote, mi jienense patria del alma, y como diría J.J Millás, a lo más que se podía aspirar era a ser de otro sitio, y hasta ser forastero venía a ser algo así como tener un título de cierto nivel, y, por contra, los que salían de él, hacía el Levante y sus fábricas de calzados, hacía Eibar y su siderurgia, o hacía los Madriles y sus mil oportunidades, solían ser los pobres de solemnidad o los ambiciosos, los más inteligentes de cada casa,en la búsqueda de un mundo mejor. No se entendía otro pretexto mejor para tener que desempolvar la maleta de madera o cartón.
Hasta que, por aquellos años, nos llegó un cura peculiar. Tan capaz
de que el obispado le comprara la casa del Niño Rico, como residencia,
como de pedir en misa una oración por todos aquellos que no podían irse
de vacaciones al emergente Torremolinos, donde según él residía la
felicidad terrenal.
Y, recuerdo, como al llegar a casa,tras la obligada misa dominical, mi
padre siempre exclamaba…”este hombre es un buen cura, pero muy mala
persona”, no debería decir las tonterías que dice, mientras mi madre
matizaba, dentro de su sencillez y sentido común…¿pero acaso sabrá este
imbécil que dentro de nuestra humilde casa, bajo nuestra parra, nuestras
gallinas y nuestros hijos somos felices y no le pedimos nada más a la
vida?
Ay, la Iglesia fomentando el incipiente Marketing y los deseos,
olvidando las enseñanzas de las cartas de Horacio que debería de haber
mamado en el Seminario…
Que “el contentarse se encuentra con más facilidad en la indigencia que en la abundancia”.
Escribo y escribo sobre el turismo que puede acabar arrasándolo todo,
mientras reflexiono al respecto, sabiendo como sé de sobra que no se
puede humillar indefinidamente a la gente sin que eso traiga
consecuencias.
Pasa con la política, el turismo y tantas y tantas cosas improvisadas, no diseñadas por los más honestos y capaces.
Y lo hago para intentar olvidarme de los rigores de julio,al menos por
un momento, aunque de sobra pueda saber que hacerlo,según alguien tiene
sabiamente dicho, venga a ser como…
Hacerle un corte de mangas a un ciego
Cantarle las cuarenta a un sordo
y como hasta ofender a un hombre sin sentimientos…
….algo que estoy viéndolo, mientras con un ojo escribo y con el otro, sigo a Su Sanchidaz en el Congreso,pretendiendo repartir comuniones con ruedas de molino a sus creyentes…mientras ellos, vemos como se las tragan con la inusitada facilidad de siempre.
Dice el muy FELÓN que quedemos tranquilos, que nos va a legar como un peculiar Míster Proper político para limpiar, en el futuro,todos los potenciales esputos de puta y otras corruptelas…serán QUINCE MEDIDAS,mientras uno queda sonriendo, por no llorar, y cae en la cuenta de lo que dicen por esta sabio Aragón…”hombre de quince oficios, ruina segura”…PAÍS!
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
Huesca .

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