LA TITULITIS POLITICA
O de como un conocido pasó de ser un perfecto Don Nadie
a ser un guapo electoral…Borges dixit
Hace ya demasiados años, y como si el buen Dios quisiera conformarme un poco dentro de la pena de mi destierro,me regaló al llegar a Huesca y destinado como médico militar, a un sabio vecino, a un auténtico altoaragonés, de contundentes formas, del que aún recuerdo lindezas como esta…”mira, Luis, a mí que no me den dinero, que me pongan donde lo haya, que ya me lo iré cogiendo yo”, al hilo de las cosas que comenzaban por la política.
Y, años después,tras entrar en la intimidad de sus problemas, llegó a confesarme, casi con lágrimas en los ojos, que no sabía que hacer con uno de sus hijos,un vago de siete suelas al que solo gustaba, para desesperación familiar, ir a ver las obras en marcha por la ciudad y opinar sobre todo lo humano y lo divino.
Este chaval me va a matar, nos va a quitar la vida, solía decirme!.
Pero apareció por entonces la milagrosa transición democrática del setenta y ocho con sus partidos políticos y todas las libertades del mundo. La gran cucaña sobre la que podía ascenderse hasta el premio de la cumbre siendo, tan solo, un hábil trepador. Y como dícese que todas las especies dentro de su inteligencia evolutiva saben ir diseñando su carga genética de forma más acorde con los tiempos que les va tocando vivir, de la misma manera que los tiburones han desarrollado unos ojos más grandes que los labios de la Belén Esteban, y aunque su pobre y sensata madre estuviera harta de decirle aquello tan sabio de…”ojito donde te metes, que las malas compañías pueden torcerlo todo”, él, habiéndose enterado un buen día de que había un acto electoral en el Palacio de la Diputación, decidió ir a ver, como hacía con las obras.
Bendito día ,el de su iluminación, su bautismo civil : el antes y después en su existencia, tras ver a aquél embelesado y respetuoso y enardecido auditorio, aplaudiendo a rabiar a los dos personajes que no paraban de ofrecerles Ejes Transpirinaicos, si les votasen, para ponerles París a tiro de piedra.
A la salida, no resistió la tentación de enterarse de si aquellos “dos lumbreras” procedían de alguna universidad relumbrante y tras cerciorarse que eran autodidactas, simples mortales, como él mismo, acabó exclamando…gracias,buen Dios, por haberme mostrado el camino, para ir al día siguiente a sacarse el carnet de afiliado y empezar de monaguillo, como en cualquier Iglesia, bien a pasar el cepillo,bien a pegar carteles.
Y el chaval los pegaba tan bien, que pronto sus jefes acabaron por darse cuenta y no tuvieron inconveniente en incluirlo en una concejalía, para intentar lanzarlo como político emergente, aunque pudieran ser conscientes de que su curriculum laboral pudiera tener más agujeros que un queso Gruyere.
Pero como se fijaba mucho,aparte de ser un discutidor patológico, pronto aprendió que debía de investirse con el formato snob y cultureta político al uso, y olvidando todas las normas exculpatorias posibles, dictadas hasta entonces y desde la noche de los tiempos por el recato y el sentido del ridículo, tras recibir su primer sueldo,se lanzó a disfrazarse con el arquetipo de profesional político al uso, llenándose las muñecas de pulseritas, las auténticas claves de que sus manos no venían de trabajar…
sus pulseritas y sus abalorios, los de la performance de ir como
exhibiendo que no daban ni golpe…de ser como el dueño del cortijo.
Pues bien,estuvo felizmente instalado en su nuevo estatus, sin mayores
exigencias, hasta que un mal día, a un periodista atravesado se le
ocurrió la impertinencia de preguntarle por sus estudios, ante lo cuál y
casi tiritando de pavor, acabó por acordarse de que había sido peón de
albañil durante un verano, para acabar diciendo…sí, si, yo he sido
“colaborador inmobiliario”.Y, como su titulación vió que se aceptaba sin
mayores preguntas, en las sucesivas ocasiones, fue creciéndose y
creciéndose, engordando su curriculum, como tanto y tanto otro político
de este país, tan lleno de embriagados personajes por sus propias y
patológicas vanidades.
Mientras, el resto de los ciudadanos, los sufridos votantes y auténticos dueños de esta finca llamada España, un día sí y otro también hemos venido quedándonos estupefactos, paralizados, al ver como la profética y Orteguiana Rebelión de las masas cada día se nos hace más presente.
A los ciudadanos que hemoss crecido poco a poco, armoniosamente,humanamente,lentamente, como desde siempre había venido avanzando la Humanidad. Sin quemar etapas y sin tener que subirnos a ningún partido político ni ONG alguna desde los que mirar a los demás por encima del hombro…nosotros, los que como diría el gran Montaigne: “Vivimos con la única guardia y centinela en nuestra casa, que la que nos procuran los astros”.
Lo decía el cultísimo Montaigne, mientras los de mi andaluz pueblo,
menos cultos, pero más próximos a África y más primarios, dicen otras
cosas, como aquello,sin desperdicio, del proverbio africano…”al mono,
cuánto más se sube al árbol, mucho mejor se le puede ver el culo”.
Ay, mi pueblo, tan sabio como lejano, tan heredero de Séneca, nuestro vecino cordobés.
Perdonen, pero tengo que dejarles, porque me llama mi señora a cenar…que ha preparado unas chistorras que nos ha traído el hijo de Pamplona…PAÍS!!!
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
Huesca

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