miércoles, 28 de enero de 2026

 

LAVINIA, los vendimiadores y ASISA

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Tuve el azaroso placer de comer con el Dr. Espríu, q.e.p.d. allá por los años ochenta, cuando como entusiasta apóstol del Cooperativismo médico, no dudó en echarse por los caminos de Dios para predicar y extender su Buena Nueva. Él, el hermano del gran poeta, de simétrica y gran alma, nos alentaba a creer que mediante la unión profesional, la auténtica, sagrada e Hipocrática cópula médico/enfermo iba a prosperar y a blindarse ante cualquier asechanza oportunista o mercantilista.

Y hasta llegó a dejarnos entreveer como aunque la medicina pudiera no llegar a ser rentable, era hasta posible aprovechar toda su magia y prestigio social, como llave maestra, para abrir cualquier pesada puerta hacía el aseguramiento general, aún por venir y verdaderamente aprovechable.

Dicho lo anterior, pasó a presentarnos a su recién nacida criatura, la Cooperativa LAVINIA, nombre, supongo, elegido por la legendaria madre del pueblo romano, y sobre la que soñaba construir ,como ellos mismos, su añorado proyecto.

Así es que, oyendo su ilusionante disertación, un servidor, como luego harían otros nueve mil compañeros de la privada, no dudamos en ir comprando los ladrillos necesarios con los que construir su ambiciosa Iglesia con la que esperaba rendirle culto a su diosa.

Iglesia que, como hemos ido comprobando con el devenir de los tiempos, casi cincuenta años después, vemos que, remedo de aquella otra Iglesia de Pedro, ha ido degenerando, lamentablemente, y desviándose hacía otros derroteros, llenándonos en su camino de incuria, de poco cuidado y negligencia .

Mientras solo ha pensado,de sobra es notorio, en montar todo un entramado de empresas, teniendo como buque insignia a ASISA y todo el prestigio médico envolvente y preciso para su singladura… creando hasta setenta sociedades, mandaesacosa!

Y mientras ellos, la Curia, la Junta directiva, sigue como momificada y anclada casi desde sus albores, nosotros, los legítimos propietarios, decía, nos hemos tenido que ir padeciendo, ya el cambio arbitrario de baremos, ya la expoliación de nuestros pacientes de Muface, etc, atendidos desde hacía más de cuatro décadas, ya el oírnos como compañeros jubilados, sólo han recibido como compensación y a cambio del papelito de su título de propiedad, unas monedas sobre su platillo de pobre, con las metafóricas palabras de …”que Dios lo ampare, hermano”.

Pero que imbéciles hemos sido, compañeros, que buena gente, ilusionados sólo con la sola ilusión de atender a nuestros pacientes y mirando siempre hacia el dolor ajeno mas que a la puta pela, mientras ellos, los mercaderes, bien es verdad, parece ser que han sido capaces de montar todo un tinglado/imperio de entre mil a dos mil millones de euros, que ahora, aunque sea a toro pasado, nos acaban de informar que sólo nos pertenece a nosotros, los Cooperativistas.

Hasta podríamos entender todo el maltrato recibido si solo hubiera provenido del cainismo médico imperante, porque de sobra podemos entender que “donde impera la envidia no puede reinar la virtud”, D. Quixote dixit, y tener compañeros dedicados a las esencias asistenciales y exitosas,debe de joder mucho… pues eso, pero lo que ha venido ahondando aún más nuestro dolor y rabia, es haber visto como en su día, más a más, como no tuvieron empacho ni vergüenza alguna en fichar, y despojarnos por tanto, del Dr. Enrique de Porres, nuestro antaño Presidente nacional de la CESM, para ponerlo tanto a su servicio, como fuera fuera de la lucha de nuestros intereses profesionales.

¡Qué papelón el suyo, Dr. de Porres, imagínese la cara que se me quedó desde entonces, cuando tras varias reuniones con Vd. en Madrid, como miembro del Sindicato por Huesca, tuve que ver su trasvestismo profesional, siendo tan capaz de darle al pelo como a la pluma…créase que desde aquello de saber que los Reyes eran los padres, no había sufrido desengaño parecido…cagoén!!!

Dicho lo dicho, convendrán conmigo en que lo que la filoxera supuso en el siglo XIX para la total ruina de nuestros viñedos, así, la corrupción de los principios fundacionales de Lavinia, posiblemente tiene la culpa de que uno haya decidido perder su tiempo con este necesario desahogo, tanto espiritual como profesional, aunque de sobra pudiera saber el que Vdes, nuestros administradores, sigan encantados de haberse conocido y hasta pudieran encontrarse como el Cura, el Barbero y el Cardenio de nuestro Quixote…”como si quisieran que el cuento de Dorotea durase mucho más tiempo”.

Aunque ahora, y va en serio, muchos de nosotros, los propietsarios reales del Cortijo, por contra, comenzamos a vivir momentos en que sabemos que, más pronto que tarde, acabaremos como Sancho y el Barbero, peleándonos a puñetazos, pero en los tribunales. Tiempo al tiempo.

Queden con mi mayor desprecio, Sres. de la Junta directiva de Lavinia.
Sí, porque sus formas de tratarnos a los COOPERATIVITAS, los AUTÉNTICOS DUEÑOS, ni han sido humanas ni aceptables.

Luis Manuel Aranda González—ORL
Cooperativista de Lavinia desde la noche de los tiempos



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