sábado, 15 de mayo de 2021

 

A LOS CANSINOS


Políticos...y porque habiéndonos humillado tanto con su soberbia acostumbrada como con su pésima gestión sanitaria, económica y social, ahora nos obligan a salir de nuestro encastillamiento para felicitar a la Comunidad de Madrid por su ilusionante 4M.

Y, mientras comienzo a rellenar este puto folio en blanco, que diría el gran Gistau, oigo como música de fondo a otro grande de la música, Nino Bravo, cantando eso de “mi tierra tiene su voz, que ruge si se la encierra”.Palabras cuasi proféticas y al hilo de lo acontecido en las pasadas elecciones, cuando Isabel Ayuso, y ante todas las dudas metafísicas sobre su salud de toda su enorme oposición, no tuvo otra opción que hacer una biopsia a los madrileños, tocándoles como se toca esa cosa a cualquier melón , para comprobar su auténtico grado de madurez.

Siempre una mujer, una vez más, pasando a la historia tras mostrarle a los ciegos varones políticos, tan llenos de testosterona los pobrecillos, que nada como el sentido común que utilizamos el resto de los mortales, para poder ir por la vida con cierta dignidad y aprovechamiento.

La ciega testosterona, tan capaz de hacerles olvidar cualquier promesa previa, como de abocarlos al final a la humillación que no dudaron en inferirnos, aliándose con lo peorcito de cada familia para poder formar Gobierno: el Gobierno de las siete leches,el de la política torcida y humillante contra todos los españoles y contra los madrileños en particular. El de los maridajes incomprensibles que han ido envenenando el alma de todos nosotros, sin dejarnos dormir debidamente, entre pesadillas de coleópteros, de versallescas greñas,por ej. y aunque a ellos su matrimonio político les haya podido dar inmerecidas y placenteras noches, sin picazón alguna , contra todos sus vaticinios y, olvidando durante casi tres años algo tan fundamental en el arte de la guerra como en el de la vida, que el primer mandamiento para no fracasar, es considerar que tu enemigo no es idiota.

Por eso el pueblo de Madrid los tenía entre ceja y ceja, agraviados de continuo al verlos pasearse por la calle de Alcalá, pero no precisamente con nardos apoyados en la cadera, sino de la manita de todos los malqueridos patrios, independentistas y exterroristas.

Por eso ahora, como entonces, en aquella epifanía del dos de mayo de 1.808,todos los madrileños se echaron a la calle para decirse a sí mismos y a toda España que sigue siendo posible expulsar, echar fuera a cualquier amargapatrias que haya hecho los suficientes deméritos, nos haya conferido los suficientes daños. Nos haya ninguneado sin respeto alguno.

Pariendo, como entonces y una vez más, un nacionalismo patrio, que como ellos mismos hicieran o como D. Pelayo pudiera haberles enseñado, pudiera ser la semilla sobre la que florezca una nueva época, tras tanto atropello sufrido contra la ciudadanía .

Votando ellos, mientras podían recordar las memorables palabras de Felícito, aquél héroe de Vargas Llosa, que siempre llevaba por norte en su vida, las palabras de su pobre padre...”nunca te dejes pisotear por nadie, hijo, Este consejo es la única herencia que vas a tener”. Y, como aquél mismo, ya hemos visto lo que ha dado de sí su gran y masiva insurgencia intelectual y moral, tan capaces ellas de estimular el sistema inmunológico del resto de la otra media España ,a niveles comparables con los de los laboratorios Pfeiffer, por ejemplo.

Algo que hasta nos parecía impensable dias antes, tras tanto tiempo recibiendo la inmunodepresión ocasionada por el inmisericorde Sanchismo, el del neosocialismo ligth, tan capaz de un roto como un descosido, puede que en eterno refrendo de la nefasta filosofía de Nietzsche...aquél de ”Contradícete a ti mismo. Para vivir es necesario permanecer dividido”. El pobrecillo del nihilismo y de la muerte de Dios, ya saben. El que acabó, como de sobra saben, muriendo en un asilo mental, con la cabeza tan deteriorada como hubieran acabado las nuestras si las votaciones no hubieran venido a transfundirnos toneladas de serotonina y de esperanza.

Ay, los terribles efectos de la Pandemia, la que en palabras de un añoso paciente de Bolea, está consiguiendo que “las cabezas se estén volviendo muy volátiles”, como me decía hace unas tardes.

Ella, la de nuestros agobios diarios, pero que por si no fuera suficiente el castigo por todos nuestros pecados ,ha venido sazonada con la cicuta política correspondiente, la del “quitarnos de continuo la soledad para no llegar a darnos tan siquiera un mínimo de consuelo, de compañía”, en estos atribulados tiempos, que diría D. Miguel de Unamuno.

Pero qué cansinos, qué jartibles...como dicen por mi querida Andalucía. Qué creciditos han venido estando, hasta que el sabio pueblo ha vuelto a ponerlos en su sitio, cuando no escupiendolos de la política. Rechazándolos en suma, como auténticos cuerpos extraños, injertados contra natura entre nuestras esforzadas y nobles vidas

ENHORABUENA MADRID...POR PONER ESPERANZAS EN MUCHAS VIDAS DE LA OTRA MEDIA ESPAÑA.

Luis Manuel Aranda

Médico Otorrino

domingo, 25 de abril de 2021

TRIBULACIONES DE UN ASEGURADO DE AMA (La Mutua de los profesionales sanitarios)

 Tribulación: Dícese de la aflicción, pena o congoja que padece quién ha pasado o está pasando por un evento desafortunado).

Por si los sanitarios no teníamos bastante, no soportábamos poco en estos pandémicos tiempos, ahora uno tiene que luchar contra su aseguradora AMA, dividiendo las defensas de su sistema inmunológico entre el bicho y lo inesperado. Pero los médicos de sobra sabemos que las quejas, como la sangre tragada tras una cirugía de vías altas, deben de ser necesariamente vomitadas, para que no quedándose dentro, no prolonguen el malestar, la calidad de vida.

Así es que atrapado entre la última y complicada reclamación contra AMA, recurro a esta catarsis : la liberación de contarlo, para dejar constancia, tras verme obligado a escarbar en la evidencia, cuando enterrados y pisoteados mis derechos, una vez más , tanto mi colegio como “sus daños colaterales” me obligan a salir a la palestra pública.

El Colegio de médicos, una casa tan capaz de albergar estatutariamente la defensa de nuestros intereses y derechos como de alquilar uno de sus rincones para que alguien, vendiéndonos seguros, luego, en situaciones como las que relato, sea tan capaz de maltratarnos como de pretender hacernos comulgar con sus acostumbradas milongas. La vulgar, injusta y odiosa realidad.

Hasta sería posible que al aceptarla como inquilina, la Junta Directiva entendiera en su día que la aseguradora iba a ser educada, compasiva y misericordiosa con todos nosotros, los arrendadores de su espacio de productividad. Y, para que las matemáticas de la vida colegial nos cuadraran mejor, no para que en ocasiones como las que describiré, la suma de dos más pudieran quedársenos en tres, como ha venido ocurriéndome con AMA, lamentablemente, en puntuales ocasiones.

Una verdad útil que por haberme perjudicado y herido tanto moral como económicamente, debo de comunicarlo a todos mis compañeros sanitarios, para que como yo mismo voy a hacer, tomen las medidas que crean más procedentes. Y lo hago porque “uno no es responsable sólo de lo que hace, sino de lo que deja de hacer, o de lo que le ocurre y no lo comunica a los demás”, según nos advierte tan sabiamente Javier Cercas en su última obra.

La gran verdad de las tomaduras de pelo que han ido quedando grabadas en mi personalísima memoria a lo largo de muchos años y hasta el día de hoy en que escribo esto, para decir BASTA, que hasta aquí hemos llegado. El momento de hacer sobre mis relaciones comerciales con dicha empresa una enmienda a su totalidad aseguradora , de la que por otra parte, nunca hemos esperado bisoñamente que fuera milagrera para con todos nosotros, colegiados en posibles apuros, faltaría más.

Pues bien, les decía que los médicos, gentes más bien acomodaticias con lo que la vida nos va presentando, por encontrarnos algo así como una entidad hermanada, nos podía resultar como increíble aquello que nos estaba pasando ante alguna reclamación fallida en su resolución…y, seguíamos asegurados, y mirando para otro lado, prefiriendo pensar en nuestra mala suerte, antes que en litigar, para acabar obteniendo, tal vez, lo comido por lo servido.

Así me ocurrió hace años, cuando tras sufrir un siniestro en un coche de gama alta, el perito de mi aseguradora, al que recurrí, consideró que soldándole el chasis, la cosa quedaría resuelta. Opinión curiosamente simétrica al perito de la compañía contraria y responsable del accidente. Pueden imaginarse el “hoy por ti y mañana por mí”, del mundo asegurador, sin mucho esfuerzo. Tuve que recurrir, finalmente, a la peritación mucho más cualificada de un ingeniero industrial, para ser justamente atendido mediante la instalación de un muy caro chasis nuevo.

Fue la primera estación de este peculiar Vía Crucis, si me lo permiten, ahora que escribo en días de cercana Pasión. Viví la segunda estación, y siguiendo con el eclesial recuerdo, cuando un buen día el tejado de la casa apareció desprendido tras un vendaval. Y AMA en lugar de mandarme como perito a un arquitecto superior o técnico, para la reclamación al patético constructor, me envió a un ingeniero técnico industrial, que sólo me ocasionó problemas ante dicha reclamación.

Y llegó la tercera estación: Una gran jaula, llena de pájaros en el jardín y destrozada por algún malnacido y problemático adolescente vecino. Eso sí, fui  indemnizado con “el chocolate del loro”. Con unos pocos euros para su chocolate.

A la cuarta llegamos tras romperse una gran persiana con motorcito incorporado y tras invitárseme a que buscara a alguien para que lo resolviera para luego presentar su factura, una vez presentada, se me ha acabado diciendo que es que el motor no entraba, aunque por lo demás tampoco se haya hecho pago alguno. Ya ven, primero Digo y luego Diego.

Y, por si no cabíamos en casa, ya saben…llegamos a esta Quinta estación de todo este doloroso misterio, de nuevo con perdón. Verán, antes de la pandemia tuve la desgracia de vivir una personalísima tragedia. Ocurrió en un viaje de triste recuerdo cuando tuve que ser ingresado en un hospital en el fin del mundo y en donde fuí tratado por manos inexpertas; así es que tras una noche terrible de UCI, solicité como pude el alta voluntaria para poder continuar con el grupo otros tres mil km hasta la capital del país, en donde en un hospital debidamente especializado se me estabilizó clínicamente, y se me dio la opción, dada mi condición de médico, de quedar ingresado u hospedado en un hotel cercano para tener los diarios controles hasta poder asegurarme el adelantado y posible regreso.

Pues bien, ahora se me pagan los servicios de dicho hospital, pero no así los días de hotel, dado que , y aunque pudiera salirles mucho menos gravoso, según ellos cometí el “gran pecado” de no comunicarles dicha decisión para su valoración posible. Como si uno, pasándolo tan mal e incluso creyendo que era la opción más económica para su cuenta de resultados, estuviera en aquellos instantes para pensar en todos los flecos del momento.

Reclamación que, incluso y para más Inri, desde aquí, oficina de Huesca, se me ha venido invitando, sin vergüenza alguna y aunque sin conseguirlo ante mi indignación y negativa, a que yo debía de pelear la gestión contra la empresa de reaseguro en Barcelona con la que ellos tenían concertados mis dos referidos aseguramientos…cuesta creerlo ¿verdad?. Pues ya ven, la realidad pudiera superar a cualquier ficción. Cosas de AMA, en suma.

 

Luis Manuel Aranda

domingo, 28 de febrero de 2021

A D. LUIS BARECHA---DIRECTOR DE ESRADIOHUESCA.ES

 

A D. Luis Barecha

Director de esradiohuesca.es

 

Estimado Sr. director: Vuestra web tiene el privilegio para mí  de ser el medio digital que no dudó en echarme un flotador viéndome náufrago de otro medio escrito: El Diario del Altoaragón, con el que venía colaborando desde hacía años en su distinguida Tribuna Altoaragonesa. La hemeroteca está ahí y nunca engaña.

Gracias a aquella columna llegué a acreditarme hasta llegar a ser condecorado por algunos de aquellos pobres hombres y pequeños personajillos del mundo municipal con la insignia de “pluma tabernaria y pseudoliterato de trinchera”. Todo un honor destilado hacia este humilde “opinador” por sus locuras urbanísticas y de todo género .Su arma de defensa, evidentemente, no podía ser otra que la amplificación de los insultos en sus medios, y sobre los que, subiéndose, pretendían siempre parecer  más altos.

 La pura ley psicoanalítica de las compensaciones freudianas, ya sabes. Pero a pesar de ellos, seguí escribiendo hasta que un buen día, tras haber tenido la desgracia de vivir en directo el famoso atentado de las Ramblas, el fatídico 17 de agosto, escribí mientras estuve encerrado en el Palau…”Las Ramblas”, y lo envié, como siempre, al Diario del Altoaragón, para recibirme al poco tiempo otro e-mail de su director en el que me decía…”me gusta lo que escribes, pero necesito que quites estas diez o doce líneas, porque invitan al odio racial y podríamos acabar en la cárcel”.

Como si a mi procelosa edad y, pudiendo hacerlo, uno no pudiera invitar a los demás a lo que quisiera, eso sí, teniendo la cautela y el previo Vº Bº de un viejo y buen amigo magistrado.

Eso me contestó, como me hubiera contestado cualquier descendiente de Torquemada y desconociendo que ahora, por encima de cualquier bastardo interés enemigo, pudiéramos tener todos el amigo Pepe Google.

Por ello y otras miserias, decidí romper mi relación con la prensa escrita, mientras sonreía recordando a otros ágrafos directores del periódico anteriores, tan capaces de parecidas pegas, como de, y para más Inri, no haber tenido inconveniente alguno, tras su jubilación, en ir al Pignatelli para ser condecorados con la medalla de…”los Silencios prestados”. Misterios del periodismo de provincias y hasta de las miserias del alma humana.

Perdona el rollete personalísimo y liberalizador anterior, pero te lo cuento, Luis, sencillamente porque tenía que contarlo. Así quedan, a la par, contestados los cinco buenos amigos y clientes para los que uno solía escribir y que aún, cuando me ven, me pueden preguntar sobre las causas de mi sequía periodística.

Te cuento lo anterior, porque entiendo que mi anécdota pudiera estar entre otras muchas, como la etiopatogenia( el origen o causa de una patología, decimos los médicos) de los mass media.

Qué tiempos, amigo, en que ni hasta El Corte Inglés puede estar seguro. El uno pretendiendo despedir casi a 3.500 trabajadores y la otra, Radio Huesca, pretendiendo casarse con alguien rico, aunque aportando la sola dote de un euro. Ella, la otrora poderosa y niña mimada de su papá, una entidad bancaria, pero viviendo incluso en su misma casa y cuya ama de llaves, la también poderosa periodista Josefina Lanuza, era tan capaz de crear personajes como de denostarlos. Ella  y los concursos del fin de semana con regalo a Andorra incluido. Aún los recuerdo…”oiga, dígame, sabe qué es el cloruro sódico. A ver, ayúdeme, respondía el/la radioyente!. A lo que ella, podía contestar…si mujer, si es muy sencillo….qué le echa Vd. en los huevos a su marido?.  Pues, pues…polvos de talco! respondía la ansiosa ama de casa.

El chascarrillo que aún recuerdo y que tanto juego ha podido darme entre los amigos. Aquellos eran los tiempos aún del silencio y de olvidar lo pasado, del divertimento, pero aquellos tiempos pasaron y, desgraciadamente después, ni los mass media escritos ni hablados supieron entender que venían otros… en que o ejercían de Cuarto Poder o se irían a eso, adonde se van a ir todos, a la mierda más merecida. Lo que vemos empiezan a conseguir, tras haber mirado para otro lado tantos y tantos años, los años de la corrupción y el nepotismo, mientras nos dejaban solos a los pies de los caballos  a los ciudadanos que queríamos ser críticos con algunos de ellos, sin miramiento alguno, y no dudaban a la vez en ser comprados por políticos y gran capital ” para que el muerto pudiera ser llevado a hombros de cuatro, eso…”,   que diría el gran Ortega.

¿Pero como  habrá sido posible, como se habrán atrevido a torearnos tantos y tantos años sin darse cuenta de que el torito de la Comunis Opinio podría acabar por mandarles a la enfermería en cualquier momento?. ¿Acaso nadie les podía haber hablado de que el primer mandamiento del arte de la guerra es considerar que tu enemigo no es idiota?

Por eso, ahora que han llegado los tiempos de las vacas flacas, algunos de entre ellos, haciendo la cigarra desde hace años, se

han encontrando con las arcas y urnas vacías de la colaboración ciudadana. Normal.  Mientras tú, preocupándote por el futuro de la provincia y los tuyos, he oído que has tenido la gallardía de hasta ofrecer cinco euros por Radio Huesca, algo que de sobra sabemos qué solamente pudiera valer uno, como mucho, dadas sus alocadas deudas.

Amigo Luis, y acabo, decía un filósofo francés : ”Dios mío, en la hora de mi muerte, líbrame de un médico trabajador”. Pues eso, consuélate y aplícate el cuento, que bastante tienes en cuidar con que los palos de tu sombrajo, procurando siempre dar sombra a los hombres libres de este país, no acaben por venirse abajo. No dejes de acordarte de aquello de M.L. King…”Si me detengo a ayudar a este hombre ¿qué va a pasarme a mí’. Pero el buen samaritano invirtió la pregunta  :”Si me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué pasará con él?”

Simples reflexiones para el voto y el veto de ahora y de mañana.

Un abrazo y ánimo, amigo.

Luis Manuel Aranda

Médico Otorrino

POSDATA …Nuestro más sentido pésame a los profesionales de Radio Huesca, tan ajenos ellos a la posible y fallida línea editorial de sus dueños : banqueros, políticos y hombres de negocios. Lo sentimos, mientras os dejamos con la máxima Confuciana…”La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia”. Suerte, queridos vecinos.

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

A D. MARIANO LAGUARTA---EXPRESIDENTE DEL CLUB DE TENIS OSCA

A D. MARIANO LAFARGA

Expresidente del Club de tenis OSCA

 

Querido amigo: Mientras leía el otro día tu carta de despedida tras dieciséis años como Pte. y dieciocho como directivo aprendiendo el oficio, no solo quedé, una vez más, sorprendido por tu llaneza y forma de ser, sino concernido también para esta respuesta.

Porque nunca te había dicho lo que para mi familia ha supuesto el club. Parece que fue ayer, cuando llegué destinado como médico militar en julio de 1.976 y pensando solo en volvernos a Madrid estábamos, cuando a los pocos días, un vecino y socio, nos invitó a conocerlo. Y, para nosotros, viniendo como veníamos del estepario y sofocante Sur, al encontrar tan gratificante oasis, sentimos como aquellas cosquillas que aparecían en el alma no eran sino como el brotar de unas súbitas raíces hacía esta tierra. Como un sentimiento profundo indicándonos que aquí podía encontrarse la soñada isla del tesoro donde poder criar a los hijos a la vez que un buen medio para incardinarnos más fácilmente en la sociedad local.

Aunque las instalaciones aún adolecieran de un club social con los servicios que nacerían años después. Nos bastaba con el bar de abajo y su anexo chamizo de cañas para sentirnos casi como al lado del mar. Aquello fue como un auténtico antídoto contra la morriña del destierro.

Y porque podíamos sentirnos en deuda con él, no escurrimos el bulto años después, cuando por problemas puntuales con la Junta, tuvimos que formar parte de una nueva directiva, tan capaz de introducir nuestras relajantes tumbonas como de organizar los actos de su veinticinco aniversario, con la publicación de una revista conmemorativa y el montaje de una inolvidable noche lírica, piano incluido, en nuestros espléndidos e iluminados jardines. Simples y muy resumidas anécdotas  de aquél entonces para la historia y los recién llegados como socios.

¡Qué lejos parecen haber quedado aquellos días en que hacer deporte comenzaba a ser como una cosa novedosa y reservada solo para una élite de espíritu jovial de entre veinte a treinta socios. En nuestras almas quedará eternamente grabada la memoria de los queridos Jaime Bandrés, Paco Giné, José Luis Abella, José María Casas, Valentín Betrán, Tinito Ballarín, Paco Martinez y alguno más que lamento no recordar y a los que el buen Dios del tenis es seguro que los tendrá en eterno campeonato allá, por encima de alguna nube. Q.E.P.D.

Cómo lejos quedan aquellos nuestros intercambios anuales con el club de tenis de Tarbes. Los inolvidables encuentros con juerga posterior incluida. Cuántos años han pasado, querido Mariano, toda una vida!

Ahora ya, con los hijos mayores y volados del nido, aunque el deporte físico no sea lo que más nos demanda la procelosa edad, puedes creerte que aún seguimos necesitándolo, cuando no pudiendo soportar más el desorden de la vida de afuera, siempre sabemos que aún nos queda allí un posible rinconcito de aislamiento y de paz ,como último recurso para sumergirnos en el mundo de ayer, recordando tanto a nuestros pequeños hijos como valorando tu pequeño milagro de los panes y los peces. Tu sabia  y esforzada prudencia para conducir el club todos los pasados años, aumentando sin parar sus instalaciones sin ayudas de derrama alguna y un endeudamiento asumible y aprobado por todos.

Tu valorada prudencia, querido Mariano, esa cosa que de todas las virtudes es la más útil para uno mismo y para todos los demás., a la par que tan perniciosamente desaparecida, por otra parte, en nuestro nefasto mundo político.

Y acabo, buscando en redes  la mejor forma de colgar estas agradecidas palabras, encuentro tu foto en Facebook con el anagrama del club como envolviéndote cuál corona de laurel, algo que entiendo refleja mejor que ninguna otra posible definición, incluso psicoanalíticamente hablando, tanto tu nivel de adicción como tu amor a la Casa. Y, encima, por si no hubiéramos tenido suficiente con todas tus horas de dedicación y esfuerzo, aún más, en tu carta de despedida tienes la grandeza de pedirnos perdón a todos los socios por tus posibles pecados de acción u omisión.

Qué grande eres, amigo.

Un fuerte abrazo mío y de los míos

Posdata…En el recuerdo quedan también sus otros esforzados trabajadores: Vicente, Teodoro, Pepe, Alejandro, etc. Para todos ellos también nuestro cariñoso abrazo, a la vez que aprovecho para apuntar que, gustosamente seremos los primeros en apuntarnos a una  posible cena- homenaje-despedida en su honor, cuando el bicho, sintiéndonos ya vacunados y fuertes, decida alejarse, dejarnos en paz de una puñetera vez.