martes, 19 de mayo de 2020

PERSONALÍSIMA CACEROLADA


PERSONALÍSIMA CACEROLADA

Que suena ahora, cuando nos dejan abrir la puerta de esta prisión preventiva y podemos pasar de ser ciudadanos autistas y quietos, como D. Tancredos…”yendo como encantados en esta carreta, no por nuestras culpas y pecados, sino por la mala intención de aquellos a quien la virtud enfada y la valentía enoja” que diría el Ingenioso Hidalgo. Ahora ya, como ciudadanos libres y cubiertos bajo nuestro paraguas constitucional, el que nos protege de la lluvia de las prohibiciones, dejándonos decir y hacer lo que pudiera salirnos desde nuestro hartazgo y rabia.
Vaya por delante el que no tengo carnet de ningún club social o político y  que siempre he creído que con tener cuatro lucidos y lúcidos hijos, esfuerzo profesional y mayor esfuerzo tributario, tengo como Vd. mismo pueda tener en estos atribulados momentos, todo el derecho del mundo a hacer también este pequeño ruido, aunque sepa con el Eclesiastés aquello de que “el ruido no hace bien y el bien no debería hacer ruido” e incluso como otorrino ,que esto de la cacerolada junto al vecino pudiera ser hasta traumático para los oídos propios y ajenos.
Por eso recurro a esta peculiar cacerolada silenciosa, tras el periodo de castración social, de amputación vital, que nos ha puesto a todos confinados y castrados, como eunucos, mientras podíamos ver como alguno de entre nuestros sultanes políticos podían pasarse cuarentena y mascarilla por el forro de la prevención epidemiológica más sensata y elemental.
Silenciosa ella, mi cacerolada, porque viviendo en el monte, si decidiera salir a hacerla a la usanza, protestando contra todos los vendimiadores políticos, más pendientes de la vendimia que por la lucha contra los hongos invasores, podría ahuyentar de mi entorno a dos ruiseñores vecinos que comienzan a reconciliarme con la vida gracias a sus nupciales trinos nocturnos.
Pero pienso en aquél personaje de Iván Illic diciendo a su familia…”malditos, mentirosos. Ya veis que me estoy muriendo, así es que ya basta…dejad de mentir! Y en todas las consecuencias que como médico sé que pueden acarrearnos todas las mentiras piadosas. En el disco duro personal queda una terrible urgencia de mis comienzos, cuando ni podía entrar en la habitación de un moribundo, porque este, al entreabrir la puerta, solo pensaba en guardar las pocas fuerzas que le quedaban para lanzar a la familia cualquier objeto, mientras mascullaba…me estoy muriendo y me teníais engañado. Siempre os pedí que me dijerais la verdad de mi estado…y, ahora qué?. Me voy a morir y no voy a poder dejar resueltas mil cosas pendientes!. Qué terrible experiencia.
Pues bien, convivo diariamente con dicho recuerdo cuando me toca cruzarme con el Dr. Simón y sus circunloquios, con su diario psicodrama, mucho más capaz de transmitir depresión que reconfortante esperanza. Él, con su presbifónica o suspirosa voz, el Dr. Yenka, como empiezan a llamarlo por mi tierra, por aquello de mascarillas…si/no/no/sí , izquierda/derecha, ya saben. Tras su contemplación, paso entonces como médico, de la indignación y la rabia a la vergüenza ajena, al ver sus continuados y malolientes relatos político-sanitarios, trufados de autobombo, cuando no de pseudoinformes de rimbombantes universidades americanas, avalando el buen olor de la mierda propia…Viéndolos a todos ellos, los políticos de verbo atolondrado, pasando desde un Digo a un Diego sin tan siquiera arrugárseles el traje de la dignidad y la ética más elemental. Los vendedores de borricos, en suma, que no llegaría a comprarles gitano alguno.
Con ese recuerdo malvivo, mientras me persigue otro aún peor, el de cientos y cientos de compatriotas enterrando a sus muertos sin tan siquiera el pequeño acompañamiento del menor luto oficial y en la más grande de las soledades.
Quedo pensando en ellos y en que ningún EPI, ni muchos, desde ahora, podrán resarcirnos a los sanitarios de todo el daño y miedo causados por este aprendiz de filósofo y ministro de la Cosa que nos ha venido mandando a torear sin capote ni protección alguna, como si fuéramos recortadores portugueses, a pecho descubierto. Jamás podrán resarcirnos ni de la décima parte del daño por los muertos civiles y sanitarios ocasionados. Ni por las lágrimas derramadas., mucho antes de las que a ellos les tocará derramar cuando llegue el turno de pedirles las justas cuentas.
A estas palabras me han animado los otros ruidos, los provenientes del centro y barrios de Madrid ,hartos ya de la comunión que esta Iglesia política pretendía seguir administrándoles diariamente, con las indigestas ruedas de molino consabidas. Con las palabras, palabras y  palabras con las que ni saben cómo se debe de ocultar el que somos el país con mayor número de muertos por millón de habitantes .
Metafóricas caceroladas surgidas en el mismísimo barrio facturado por el marqués de Salamanca, el malagueño genial que no sólo comenzó oponiéndose al absolutismo de Fernando VII, sino que luego, gracias a su españolismo, inteligencia y hombría de bien, supo poner a su hija Isabel II bajo sus ambiciosas directrices e ideas.
Las caceroladas de sus calles, las del respeto ausente a sus gobernantes, pidiéndoles su dimisión mientras mantienen una distancia física, pero que nunca había tenido tal proximidad espiritual.
Había hasta no hace mucho, gentes en este país que suponían que el talento político pudiera demostrarse, básicamente, para proteger la vida de todos nosotros, pero  jamás nunca para mirar para otro lado mientras nuestros mayores se morían abandonados en sus Residencias, a la vez que ellos, sus responsables podían estar preocupados por sus pelos y mansiones más propias de la dinastía de Luis XIV.
Comenzaba acordándome de Iván Illich y permítanme acabar con algo leído hace años a Gregorio Morán en su Decadencia de Cataluña…”el drama del Pte. Andreotti acabó por completarse el día en que los italianos descubrieron que además de siniestro era incompetente (por ser benévolo con la corrupción y por su relación con la mafia). ¡Ay, Italia, tan próxima incluso en sus muertos!
No puedo dejar de pensar en todo ello y en el colapso económico histórico y social de este país, con enormes colas para poder comer por cualquiera de nuestras ciudades. Las colas de los ciudadanos hasta ayer mismo ilusionados y esperanzados que no acaban de salir de su asombro por todos los bichos a los que deberán sobrevivir.
Que el buen Dios nos proteja a todos. Salud, amigos.

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino---Huesca
COROLARIO :  Autismo( del diccionario)…Trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior.
Término que nos ha parecido oportuno utilizar desde el punto de vista literario y médico, de la misma manera que si hubiéramos tenido que hablar de un estadio precanceroso, jamás se nos hubiera ocurrido hablar de una “displasia severa”, algo ininteligible para cualquier profano.
Dicho sea con el mejor de los ánimos, para contradecir a ciudadanos de redes que se creen en la necesidad de corregirnos…de impedirnos nuestro ejercicio profesional y literario en la forma que podamos considerar más oportuna.

jueves, 16 de abril de 2020

LOS PECULIARES ZASCAS DE MI COLEGIO DE MÉDICOS


Los “ Peculiares Zascas” de mi colegio de médicos

Por si no cabíamos en casa…nos parió la abuela, dice uno más de nuestros sabios refranes, a los que solemos recurrir cuando queremos resumir y sentenciar una cruel e inesperada situación. Y se me ocurre recurrir a ella, ahora que teníamos olvidada la Peste Negra del siglo XIV, la que mató a las 4/5 partes de Europa, y la epidemia de Cólera de 1.817 que acabó con otros 40 millones, y olvidado incluso al nefasto Napoléon, el que hizo desaparecer a casi tres millones de europeos, en su viaje de sangre y fuego desde Cádiz a Moscú; olvidada incluso “la Peste española” de 1.918, la de los 300.000 muertos .
Pues bien,  estoy aquí confinado, triste y rabioso, como muchos de Vdes. por tantas y tantas terribles cosas como nos están ocurriendo, tras ver cada día el parte de fallecidos. De sobra lo sabemos, viviendo como vivimos con el mayor porcentaje de fallecidos por millón de habitantes del mundo y con el también mayor número de sanitarios contagiados, con incluso el Pte. del colegio de médicos de mi provincia andaluza, otorrino como yo mismo, en la UCI, junto a su esposa, mientras queremos comulgamos a cada instante con la consoladora “hostia”futura,la de la inmediata insurrección legal de los afectados e infectados contra los responsables de todo este desaguisado, de toda esta sociopatía médico -sanitaria a la que nos han conducido la ineptitud de unos y de otros. Pero mientras eso llegue, felizmente para unos, pasada ya la pesadilla, y empiece para otros su obligado Vía Crucis, en el que deberán de purgar sus responsabilidades y culpas, van surgiendo situaciones y situaciones que merecen ser denunciadas y desenmascaradas en función de la catarsis más higiénica a que todos estamos obligados, aún en la plena travesía del desierto. Porque no sólo lavándonos las manos podemos librarnos de bichos y culpas.
Verán, nunca me he caracterizado por tener miedo a institución alguna, de forma que cuando he tenido que personarme en los medios ante agresiones políticas, ya por temas profesionales, de colegiación médica o de simple ciudadanía, no lo he dudado, he entrado al trapo, por considerar que la sinceridad , la franqueza y el compromiso con la sociedad deberían ser las tres cualidades más valorables de un médico, como el gran Marañón, el médico humanista, me pudo enseñar en su día. Así es que ahora, no esconder la cabeza bajo el ala era una exigencia moral y profesional aún más necesaria.
Por ello, cuando el día nueve de marzo alguien del hospital de Huesca me comunicó el que estaba habiendo una sucesión de muertes raras por Neumonía y “otras enfermedades respiratorias” sin tipificar correctamente, desde el punto de vista etiopatogénico, me sentí en la obligación profesional y moral de advertirlo a dos grupos de WhatsApp, a HuescaSuena, un grupo social y local y otro de mi urbanización, en la idea de conminarles a una básica y urgente toma de protección sanitaria para sí y los suyos.
Fíjense, tuve la “temeridad” de advertir algo cuando nadie, o no lo sabía o no le había parecido oportuno denunciarlo. Otros responsables políticos o sanitarios, nada más tener la menor información, más sagaces y responsables, se atrevieron a implementar medidas que les están salvando a todos ellos. De sobra sabemos que es lo que está  ocurriendo en pueblecitos de Teruel, por ej.,donde ahora a sus sanitarios locales y alcaldes se les lleva bajo el palio de la responsabilidad y la sabiduría epidemiológica más elemental, como referentes de las cosas bien hechas. Y, sin embargo, por esta mi pequeña ciudad, hasta de fácil aislamiento, no solamente nadie se dió por enterado, sino que un conocido político o expolitico, vaya Vd. a saber…un “paisano con Fuente en el pórtico de entrada”, una persona sin talento ni conocimiento  de epidemiología alguno, contestase en plan fanfarrón y provocador, aduciendo el que por haber gentes alertando en un grupo de Sanidad, de forma impropia, él, no tenía más remedio que abandonarlo, para no sufrir más con las locuras ajenas.
El arribista incompetente, fue debidamente contestado, pero otra persona y como él mismo, la Secretaria de mi colegio de médicos también decidió salir del Grupo, a la vez que conminaba al Presidente de la Cosa a darme un toque de atención por sembrar tempestades, por considerar los perjuicios, supongo, que yo podía estar ocasionando con mis notificaciones alarmistas. Algo que todavía no consigo columbrar si lo hizo por su militancia política o por desconocer lo que estaba ocurriendo, algo todavía más desconsolador y ofensivo, dado su actual cargo. En cualquier caso, la cosa tiene la importancia que tiene, por lo que y, para que no alegue la camarada que mis denuncias las hago fuera de plazo, como en otra ocasión anterior, en que denunciando algo que sabía sobre el Colegio, ella me respondió que había hecho la alegación y denuncia fuera de plazo, ahora, no quiero que me ocurra lo mismo y, por todo lo anterior, mientras a nivel nacional pudiera desear el que el actual Gobierno, tan imprevisor como incompetente, pudiera dimitir, aquí en mi pequeño ámbito de los casi ochenta muertos y los setenta sanitarios contagiados, y con un servidor en una cuarentena obligada, tras haber dejado la consulta por haber tenido un cuadro susceptible, y sin poder ser testado a día de hoy por organismo alguno, ni público ni privado, no me queda más remedio que esto…lamentar, tanto como el que hubiera podido parir también la abuela por aquí, el que dicho parto, pudiendo haber sido incluso atendido por la Sra. Secretaria de mi colegio de médicos, esta, de forma acobardada y descuidada, decidiera hacer mutis por el foro, dejando La Cosa y a mí mismo a los pies de los caballos.
Por eso, entiendo y para acabar, que si dimitiera, nos acabaría haciendo un favor a todos nosotros y al sentido ético más elemental. Se lo pido ya, con el Pte. de la Comunidad autónoma pidiéndonos perdón por todo lo mal hecho, e incluso con su Jefe (¿)de filas político, el Sr. Arturo Aliaga enfermo .Y, lo hago ahora, porque con el debido sentido común, he sabido ir mordiéndome la lengua día a día, hasta esperar que el sabio tiempo acabara por darme la razón mientras que se la quitara a su negligente y peligrosísimo comportamiento.

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino---Huesca


jueves, 2 de abril de 2020

ESTAR DE LOS NERVIOS


ESTAR DE LOS NERVIOS

 Es un contundente diagnóstico, el que dan por mi andaluza tierra cuando ven que alguien está apartándose de lo esperado, que tiene reacciones imprevisibles, de salida de pata de banco. Cosas que en días como estos, están aflorando como los hongos otoñales. Llamo a mi amigo Mariano y me comenta…Luis, dice mi mujer que voy a acabar como mi padre , el pobrecillo que al final de sus días acabó hablando sólo, a lo que yo, por consolarle, acabo dici
éndole…tranquilo, que son cosas de la edad, que eso ahora nos pasa a bastante gente confinada, pero el auténtico problema, lo preocupante, no es lo tuyo, sino lo que le pasa a Saturnino, nuestro amigo común…que habla e incluso se hace preguntas en voz alta viviendo solo en su casa, pero lo terrible, lo terrible es que también comienza a contestarse el mismo, de forma complaciente, a la vez que suele quedarse mirando al perro, creyendo haberle oído responder. Y por tan quijotesca forma de proceder, ajena a la realidad más vulgar, pensando en él y en todas las cosas que puedan estar pasándonos en estos momentos, bien por exceso de lecturas de libros de caballerías o de  intento de recuperación de sentimientos tan nobles como los de nuestro Ingenioso Hidalgo, he vuelto a saciar mi sed de consuelo ajeno bebiendo, una vez más, en sus generosos y sabios consejos, convencido con Camilo José Cela de que si bien pudiera ser verdad “que el sufrimiento y el llanto son los mejores adobes con los que el hombre levanta su choza”, nada mejor consejo, pudiera cabernos en estos terribles momentos ,que el mirar de continuo a las estrellas, o en su lugar, recurrir de nuevo a él, al libro por excelencia, a mi Biblia laica o Evangelio profano, del que se dice que escribió Cervantes nada más y nada menos que para ayudarnos a salir airosos de esta vida en las mil situaciones que pudieran presentársenos.
Con sus refranes, como fuentes de autoridad y de filosofía de urgencia, con sus lubricantes palabras para sobrellevar la vida.  Con todas sus sosegantes palabras, las auténticas píldoras que un médico se atreve a recetar en pandemias como la presente, ahora que parece ser como si el concepto vanguardista de la Resiliencia ( la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas, para oponerse a momentos críticos y adaptarse, etc. etc )no estuviera ya descubierta y comunicada casi desde la noche de los tiempos.
Han surgido todas estas palabras, mientras recordaba como nuestro Presidente del Gobierno, meses atrás, deseaba a toda costa ser algo así como el Gobernador de la Insula Barataria y yo caía en la cuenta de aquello que el Barbero le decía al Cura…”pero no me maravillo tanto de la locura del caballero, como de la simplicidad del escudero, que tan creído tiene aquello de la Insula”…y así, así, cogiendo el rábano por las hojas, he ido cayendo en la cuenta de que hurgando y rebuscando, podía ir encontrando cosas , en aquél libro de libros, tan extrapolables y vigentes… como las que siguen, ya por boca de uno u otro, qué tanto monta,,,:
…”Dios lo remedie, y éstemos a la mira, véremos en lo que para esta máquina de disparates de tal caballero y de tal escudero, que parece que los forjan a los dos en una  mesma turquesa, y que las locuras del Señor, sin las necesdades del criado no valían un ardite.
   No hay memoria a quién el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no lo consuma.
   No es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien ya está cerca.
   Quién resiste, gana.
    Esfuércese, que el descaecimiento en los infortunios apoca la salud y acarrea la muerte.
    El mundo está en un error, por no renovar en sí el felicísimo tiempo. Donde campeaba la        orden de la andante caballería.
    Licenciado, no os engañe el diablo, replicó el Loco, sosegad el pie, y estaos quedito en vuestra casa , y ahorraréis la vuelta.
    Puesto que los agravios despiertan la cólera en los más humildes pechos.
    No se ha de añadir aflicción al afligido. Que se puede añadir aún más pólvora a la cólera ajena.
    Es común proverbio, que la diligencia es madre de la buena ventura…y porque suele decirse que en la tardanza está el peligro.
    Viviendo en este rincón del mundo donde a cada paso suceden cosas de grande espanto y de admiración.
    Viendo la cantidad de mentirosos que con curioso y pensado artificio suelen componerse.
    Y viendo el mal proceder de este mal gobierno, que más que querernos como padre, nos quiere destruir como padastro.
    Viendo a los gobernantes a cuyo honroso cargo les subió su buena suerte, más que sus merecimientos.
    Mientras preguntándome porque quiere y permite Dios, que tengamos siempre verdugos que nos castiguen…
     Mientras Sancho podía acabar…Gobernadores he visto por ahí, que á mi parecer no llegan a la suela de mi zapato, y con todo eso los llaman Señoría, y se sirven con plata. Mezclando los hideperro de continuo berzas con capachos.
     Que yo no estoy ya para ponerme en cuentas ni cuentos.
    Y acabo…porque no hay en la tierra, conforme a mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida”.
Pocos minutos atrás, han quedado las televisivas noticias con el ministro filósofo leyendo el terrible parte de guerra diario, él, con “su celebro, de donde procede toda su mala ventura. Tan seco y amojamado  que no parece sino hecho de carne de momia.”
   Mientras puedo leer como José Cadalso, más cercano,  en sus “Cartas marruecas”, acaba por decirnos en unas gloriosas palabras llenas de esperanza…”las cosas por las que España ha pasado, es maravilla que aún tengan hierba los campos y agua sus fuentes”.
Que el buen Dios nos proteja a todos.
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino--Huesca