martes, 3 de febrero de 2015

A COMIENZOS DEL SIGLO XXI





Articulo publicado en El Diario del Altoaragón

El siglo XIX, el siglo idiota de Flaubert, acabó con la certidumbre del Desastre del 1898 y el XX acabó como el siglo de las Ciencias y el de Internet, pero también como el tiempo en que quisieron matarnos física y espiritualmente, por lo que también ha sido llamado el siglo asesino: el de las masas, el de las dos Guerras Mundiales, de nuestra Guerra Civil, del nihilismo, el de los fundamentalismos de todo género y el de la democracia que aún no ha resuelto su gran drama... el de conciliar ética y política (Aranguren).
Sensaciones todas ellas tan depresivas como la del 1898.
Sin embargo, hasta hace unos pocos años, todo parecía estar codificado y las tragedias personales eran más llevaderas, y la vida una ecuación sencilla, de esas de A+B=C. Cada uno de nosotros, tenía unos pocos familiares y amigos que constituían un micromundo en donde se podía encontrar el bien, el mal, los esfuerzos, la nada y hasta los sobreesfuerzos titánicos y ejemplares para salir hacia otras escalas sociales, sin las ofensivas e hirientes políticas de atajos y pelotazos que todos hemos conocido posteriormente.
Las necesidades sociales llevaban aparejadas un auténtico valor añadido... la capacidad de soñar con mundos mejores. Y como estamos hechos del material del que están hechos los sueños, prevalecía una armonía psicosocial que ayudaba a sobrellevar la vida, a ir tirando. La felicidad de la pobreza.
Pero sin darnos cuenta y cual si de una epidemia se tratara, el mundo se nos fue llenando de contaminantes idiotas y de traficantes de deseos llenos de palabrería que han pretendido convencernos de que la auténtica felicidad debe pasar por estar siempre gastando, clónicamente informados y... uniformados.
Cómo si aquello que nos enseñaron, lo del soñar y ensimismarnos a título personal, fueran valores trasnochados, propios de cavernícolas ascetas.

El otro día oía que un jerifalte mediático le decía a un contertulio que hoy lo más "in" está en la acción, los viajes y los idiomas.
Oiga! déjeme "out", que Ud. es de los que quita la soledad y no da ninguna compañía, pensaba yo decirle, cual Unamuno, si hubiera podido contestarle. Qué elemento!
Acaba uno acordándose de aquel proverbio africano, que más que a proverbio huele a profunda profecía: "cuánto más ascienda el mono, más se le podrá ver el culo" .

Lo del espíritu, a este comienzo de siglo, no puede parecer más desastroso cuando uno hace balance. Vemos en auge el desarrollo de la cultura de la insatisfacción y del deseo en la que los psiquiatras no dan abasto, con sus consultas llenas de neurosis de amas de casa y de toda índole, pidiendo ayuda porque viven atormentados con problemas de identidad..." - doctor, creo que no me he realizado como persona o como mujer!". Y eso en la consulta de la mañana, porque por la tarde tendrán que llevar a sus anoréxicas hijas a las que la Tv. hortera de cada día les sugiere que no dan ni la mitad de las tallas de la Noami Campbell.

En casa queda mientras el atormentado padre intentando hacer un mal pan con las pocas hostias de su salario y lo que Hacienda, la Loto, la ONCE, el envío obsesivo de sus sms y las quinielas le dejan. Además, siguiendo pérfidas incitaciones no sabe si embarcarse en Canal Plus o en Vía Digital, acogerse al CECA o al MIBOR, a la renta fija o a la variable. Tiene además que operarse de la nariz y su médico le ha dado a elegir entre la técnica de Killian, la de Joseph o la de Cottle. Y un compañero de oficina le acaba de dar una nueva identidad, la www.tontoera@tonto.es, que le tiene mosqueado, mientras medita, el pobre, lo mal que está sobreviviendo al Euro, porque como es conservador de toda, eso de haberse transfugado, con tanta frivolidad, no como hicieron los ingleses, de una moneda a otra, le parece a estas alturas, que no fue lo correcto. Una infidelidad impropia de él, un hombre puro, de esos de patriotismo de copa de cognac y faria. ¡Menudo gazpacho mental!
Para colmo, leyendo la correspondencia de todos los días, encuentra nuevos motivos para su crispación, para su cabreo permanente. Le escriben pidiéndole un SOS y pretendiendo embargarle el alma los Médicos Mundi, la Ayuda al Tercer Mundo, la Asociación de la Lucha Contra el Cáncer, Unicef, Lesbianas sin Fronteras, los Amigos del Sepulcro del Cid, la Asociación contra las Recaídas de los que Nacieron Tontos y los Amigos del Perro del Rabo Amarillo, cartas todas ellas llenas de auténticas emociones perturbadoras. Y no sabe a quién dirigir sus ayudas, sabiendo como sabe que un amigo que tenía, vago pero listillo, está viajando mucho en clase preferente y engordando excesivamente a costa del hambre que dice paliar y el cáncer que ayuda a desterrar.

Risible, si no fuera patético, es verdad, pero son los auténticos palos con los que se está construyendo el mal sombrajo de nuestra presente civilización. Con mucha información alrededor, pero con más angustia cada día y más soledad que la de una almeja, que diría un catalán, aunque el portátil le sirva a veces para hacernos creer lo contrario mientras pasea por la calle.
Inventos neomodernos todos ellos y tábanos tan molestos y postizos como el del nacionalismo vasco, gallego o catalán, aunque estos sean aún mucho más inquietantes a efectos psicofísicos.


Y es que a lo peor habrá que concluir que quien añade información puede añadir dolor a su vida, en esta inacabada modernidad.
Sabíamos que vivíamos apoyándonos en un 70% de comunicación no verbal, y que era la inteligencia emocional con su correlato de miradas, contacto físico y elocuentes silencios lo que fundamentalmente nos redimía como personas, lejos de tanto frío y parlanchín medio electrónico, los mass-media, a pesar de que los psicólogos piensen y digan que hablando se puede arreglar todo, otro topicazo más.
Me acabo preguntando siempre si no querré tanto a mi perro por lo poco que me habla y lo mucho que me quiere. Es verdad que a veces ladra y entonces me inquieto tanto
- Como oyendo una tertulia radiofónica o televisiva.
- O cuando entro en una farmacia y me encuentro al Sr. farmacéutico tomando la tensión a un acongojado ciudadano mientras le habla de las cosas compensadas y descompensadas.
- O cuando leo que algún miembro de la Asociación para la defensa de la Sanidad Pública vaticina que fuera de esa cosa pública no habrá salvación... enemigos muchos de ellos en el fondo de sus almas de los dolores compartidos en inhumanas habitaciones comunes.
- O cuando oigo a algún galeno cursi hablar de la medicina basada en la evidencia.
Sin morirse de vergüenza ninguno de ellos.

¡Ah!, salvaría siempre a la palabra escrita, si se me permite la petulancia. La única compañera fiel en la vida. Sin ella no hubieran existido González Ruano, el Quijote ni Crimen y Castigo, el gran libro de la culpa y los remordimientos por las cosas mal hechas.




jueves, 29 de enero de 2015

Envolverse en la bandera



ENVOLVERSE EN LA BANDERA

Qué días de Santiago llevamos, Dios mío. Aún estábamos con la cabeza puesta en el terrible tren homicida del pasado año, cuando ha vuelto a asolarnos un nuevo tsunami emocional. Y es que el Molt Honorable Pujol decidió nada más y nada menos que cantar en el día del apóstol, la fiesta de España, pero no precisamente por ej., aquello tan zarzuelero de …”militares, a mi no me gustan porque luego te asustan con su espadín”, sino algo más vulgar, más zafio,lo de que se había ido haciendo un plan de pensiones pensando en su vejez, a guisa de peculiar y genuino finiquito profesional, tras haber estado metiendo la cuchara en la política sin pudor alguno, ejerciendo de día la política, mientras las noches las invertía en hacer caja de forma glotona.
Salió exhibiéndonos su patética desnudez, sus cosas obscenamente íntimas de trincón heredero no contributivo, con cara más bien como de decir…me cáchis, si los palos del sombrajo hubieran aguantado hasta la consulta soberanista de noviembre, tal vez, yo me hubiera muerto de gusto, librándome así de esta muerte social y política, mucho más atroz que la otra. Fue una declaración deprimente, efectuada ya más bien con la guardia baja, con los ojos casi cerrados, sin su manoteo envolvente y guiñar continuado habitual. Los fallidos gestos con los que, sin duda, y más últimamente, pretendía ocultarse la cara. ¡Ay, el cruel subconsciente!.
Él, que siempre nos había hablado desde el púlpito de su baja estatura con fervor de profeta bíblico destinado a reconducir al pueblo de Dios catalán hacía la tierra prometida. Misión con la que luego ungió incluso a su delfín, el que va de Mas a menos , mientras le instruía en seguir sodomizando su propia verdad histórica ; olvidándose ambos, pobrecillos, de aquello que decía Unamuno sobre el separatismo vasco…”todas las Inquisiciones fracasan, hasta las que hablan resentimentalmente de sus supuestas libertades perdidas”.
¿Cómo habrán conseguido la ceguera suicida del avestruz  entre sus votantes y todo el autismo social de prensa, radio y tv dependientes? .Pues ya lo hemos visto, de forma sencilla, con la idea de que defendiendo a Cataluña los defendían a todos ellos. Con un cemento para simples…el España nos roba, entre otras lindezas, con las que han pegado el pueblo a sus bastardos intereses.
Y, ahora ya, condenado al pelotón político de los indeseables encarcelados ya o pendientes de juzgado, sólo nos queda esto, como siempre, el recurso del no votar, del pataleo y la ironía.
Como médico, el Molt , aunque no tuvo, tan siquiera, el privilegio y placer de ejercer la medicina, sabía muy bien que es fundamental para el ejercicio profesional hipocrático el seducir y conquistar los corazones humanos para penetrar en el secreto de sus espíritus y ya ven, el rendimiento de la cosa, tras haber trasladado la máxima del ambulatorio a la política.
Como les decía, sólo nos queda la justicia de los jueces, los auténticos vigilantes de la playa democrática. La democracia, que decía B. Shaw…”el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que merecemos”. Nos quedan ellos y nuestra ironía, si me lo permíten.
Por el verano del setenta y seis era cuando recién llegado a Huesca tras haber aprobado unas oposiciones en Madrid, conocí a un hombre de Iglesia con importantes bienes inmuebles. Conocedor de su patrimonio, un buen día, en función de la amistad y empatía previamente establecidas, en plena presentación a otro amigo le estopé…mira, aquí D. Ele, el que te había comentado que vive como un cura (hoy diría otra cosa, como un senador, tal vez,). Pues bien, por la noche, recibí su llamada y antes de que yo pudiera pedirle perdón por la grosería e impertinencia cometidas, él ya me adelantó…mire, si es que tiene Vd. razón, D. Luis, pero yo quisiera darle una explicación si me lo permite. Mire, es cierto, heredé de papá un importante patrimonio, pero lo conservo porque siempre he estado convencido de que los pobres son muy manirrotos y si lo repartía lo desharían en poco tiempo. Así es que he preferido conservarlo y hacerlo crecer personalmente. Así, como les cuento, con la mismísima cara de nuestro personajillo de la bandera envolvente, el que decidió hace ya demasiados años no entregar su bolsa e impuestos a la pérfida España.
Mientras lo oía leyendo su propia esquela mortuoria, recordaba también cosas de otros tiempos, cuando teniendo que ir a operar a Barna, en mis años mozos de formación, como mi mentor profesional vivía enfrente del Deshonorable, allá por la avinguda del General Mitre, pasábamos por su puerta para ir hacía la clínica del Remei, y mi querido profesor y amigo, al ver a los dos-tres escoltas presentes, siempre dejaba escapar con orgullo…mira, aquí vive el “cabeza de seveta (cebolleta), como cariñosamente le llama mi asistenta”, el que a pesar de ser nuestro Dios y haber conseguido con su poder infinito incluso que la empresa de su mujer, según se rumorea, colocase todas las palmeras de la Barcelona Olímpica, él… él, fíjate, sigue viviendo como siempre, en su casa de toda la vida, con la sencillez y pobreza de un político ejemplar, como deberían de ser todos los políticos de este país, no como los de tu tierra, que viven por allá en Andalucía como señoritos, en el palacio de San Telmo.
Nuestro President, mira su casa, la casa de un hombre íntegro, capaz de imponer seguridad y perfume ético allá donde va con su sola presencia. Y mientras lo oía, uno asentía, a la vez que consideraba la tentación de santiguarse al pasar por la puerta de un Mahatma, un gran alma, un referente de pureza y beatitud democrática.
Ahora, mi amigo me dice que está tan consternado como en aquél instante en que se enteró de que en el asunto de los Reyes Magos había gato encerrado.
Sé que la última exclamación de Unamuno fue la de ¡pobre España!, en oposición a la de ¡Arriba España!, el grito de moda entonces. Y, sabemos también, como no, que Judas, al menos, acabó colgándose. Tiempo al tiempo.
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino





DIA DE LA HISPANIDAD

DIA DE LA HISPANIDAD

Entre las goteras físicas de la edad, menores y hasta tratables con píldoras, aparecen otras de difícil terapia, las del alma. Y, una de ellas, es el mayor recelo y desconfianza ante todo lo nuevo o desconocido, por lo que a uno cada día le gusta ir menos allá donde no haya una Guardia Civil cercana, presta siempre a socorrerme ante los mil imprevistos posibles de la puñetera vida. Por eso, haber dejado el pasado sábado, día del Pilar, la tranquila y apacible Huesca, para viajar a Barcelona,  (incluso sabiendo que no había Benemérita), a participar y a presumir de español, aparcando viejos complejos, en su manifestación españolista, ha sido muy gratificante, a pesar de que la cosa podía a priori ser hasta preocupante.
Pero había que hacerlo, porque aunque la inteligencia práctica me dijese que leyendo a Oscar Wilde, por ej.,y en casa, podía residir la felicidad, por el contrario, la emocional insistía en que mi deber sabatino era el estar acompañando a viejos amigos, prestigiosos andaluces del mundo de la medicina, la electricidad o la ingeniería, que después de haberse labrado allá una vida plena de ejemplaridad, esfuerzos y duro trabajo, ahora, tras su jubilación, tienen que verse de continuo ofendidos y molestados por advenedizos salvapatrias de medio pelo, como dicen por mi pueblo, que han hecho del independentismo la razón de ser de sus alocadas existencias.
  --D. Pío Baroja,¿que opina Vd. del nacionalismo?, le preguntó alguien un buen día de su vida
---“Pues que es la cosa más simple del mundo, oiga, porque es llenarse la cabeza de una sola cosa”, dícese que respondió el sabio de D. Pío.
La independencia,¡ ay, el esquizoide sueño de vivir en una reserva de indios, un reducto unitario, una unidad de destino, pero no ya en lo universal, sino solo entre vecinos incluso mal avenidos. Y la quieren configurar contra andaluces, herederos ellos de su paisano cordobés, Séneca, aquél de “soy ciudadano del mundo”, o contra otros muchos extremeños, herederos gloriosos de hombres de historia, valor y conquista. ¿Sabrán lo que están haciendo?. Lo han venido demostrando con sus hechos, aunque luego, con sus logomaquias pretendan convencernos de lo contrario.
Así, sin miramiento alguno, con soberbia de señoritos, olvidando la historia, sin pensar por un instante que pudiera volver a repetirse. Olvidando eso y lo otro más sencillo, lo de que quien siembra truenos puede acabar recogiendo tempestades. Al menos lo han hecho hasta ahora, en que comienzan a darse cuenta, con encuestas en mano, de que lo visto en la plaza de Cataluña y calles adyacentes no es sino el comienzo de la salida del letargo social de la mayoría silenciosa. Al fin han entendido, estoy seguro, que el españolismo catalán y español hasta ahora,” no estaba muerto, sino que estaba tomando cañas”, que diría el divertido Peret, si me lo permiten. Prefería simplemente mirar para otro lado, mientras veía el suicidio puesto en marcha, respetando así el derecho a la eutanasia ajena.
¿Habrán medido realmente la longitud del callejón sin salida en el que ellos solitos se han ido metiendo?. La globalización está pariendo estas cosas; a gentes que habiendo perdido el norte tras años viviendo en la inhumana aldea global, después, instintivamente se han aferrado a cosas elementales, sosegantes e hipnóticas, con las que ir llenando la cabeza hasta cuadricularla, impidiendo así que en su redondez, como en la de Vdes. o la mía propia, las preguntas y más preguntas que cada día andan rondándonos y girándonos de continuo, llenándonos la vida de angustia, en ellos, anestesiados con su nueva religión, no tenga cabida.
Qué felicidad, con todas las excepciones humanas posibles que quepan y quieran , entre la barretina que a muchos les impide la visión hacía el cielo de todos y las espardeñas a cuya punta no dejan de mirar con frecuencia, mientras al bajar la vista miran a su posiblemente estrellado ombligo, tan diferente al común de los mortales.
Y, de tanto mirarlo y mirarlo, piensa uno, han quedado como anonadados, auténticamente trastornados, al extremo de descuidar sus deberes más elementales de gobernantes. No de otra manera se entiende el que estén dejando su Comunidad al borde de la quiebra, tanto en la convivencia social como en la economía; con una deuda pública elevada al doscientos por cien tras sus muchos años de vivir pensando más en la hojarasca de las ideas y en los continuados juegos florales de la diversión patriotera de la identidad imaginada y sublimada. Ya nos lo cuentan organismos internacionales al trasladarnos que tengamos cuidado con la posible compra de sus bonos patrióticos, porque no son otra cosa que basura.
Y como donde no hay harina todo acaba como acaba, tras andar tan alborozados y sonrientes disfrutando con su onanismo mental histórico, ahora, con la despensa vacía, tras haber hecho la cigarra años y años, cuando no dilapidando el dinero, ¿que otra cosa
pueden hacer para salvar los pocos trastos que les quedan, sino echar balones fuera, apelando a la salvadora teoría psicoanalítica de la culpa ajena, del chivo expiatorio paterno. Que hay que matar al padre, decía Freud, para conseguir la liberación y la mayoría de edad .
Soñaba la otra noche,¿qué pasaría si pasado mañana Tarragona, visto lo visto y apelando a su grandioso pasado, anterior al Imperio Carolingio y por supuesto al Condado de Barcelona, propusiese al palacio de San Jordi, pensando en aquella Imperial Tarraco, escindirse de ellos para encontrar cobijo, sombra y amistad con su antigua hermana, la actual Constantinopla, digo Estambul. Pues tiempo al tiempo, si no sabemos remedirlo antes que tarde. ¡Qué locura todo! ¿verdad?
----“Cataluña-España: MAS nos une que nos separa,
                                   aunque le joda al MAS”
podía leerse en una ocurrente pancarta de la soleada mañana del sábado barcelonés. Pues eso.

Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino



Continuado sinvivir

CONTINUADO SINVIVIR



En él estamos inmersos, con una situación social tan desilusionante como preocupante, aunque nos digan que nuestra prima cada día corre menos riesgos; que aunque ella cada día se vea más lozana, más baja, la realidad es que el resto de la familia sigue como sigue, gobernada por gentes casi siempre lavándose las manos, haciendo el Poncio Pilatos, ante los carteristas políticos o de metro que o bien no entran definitivamente en la cárcel o no devuelven de una puñetera vez el dinero expoliado; sin querer resolver el incremento desbocado de la deuda pública, pinchando de una vez, según nos prometieron, la depredadora burbuja político- administrativa instaurada o ya con la violencia de género aún , sin saber darle una solución contundente, entre otras mil atormentadoras cosas pendientes que podríamos enumerar. Paradójico país este, con la mitad de la Tv basura  cocinando a todas horas y enseñando a comer a casi seis millones de desesperadas personas que apenas tienen que llevarse a la boca, doblemente infelices ellos.

Nos han venido construyendo una casa patria con muy mal cemento y, ahora, poco a poco va apareciendo la inevitable aluminosis que precisa, en pensamiento de muchos de nosotros, echar abajo casi todo el edificio para rehacer uno más sólido.

Sabiendo lo que sé hoy de todos los políticos, no pienso votar en el futuro…dice la juez Alaya en la única entrevista concedida.

Por esto y lo otro anda uno en estos tiempos  con la empanada mental correspondiente y, entre los consuelos que puede encontrar, están los de poder respirar de vez en cuando junto a un alma afín. Algo que me ha sucedido el pasado día cinco con la carta al director del Sr. López Lacasta.

Hacía años que no saboreábamos su directa e incisiva pluma, criada como la de algunos de nosotros, en el pecado de la lectura y la reflexión. Un buen día  sabemos  que, hace años, optó por emigrar al diario El Mundo en espera de tiempos de mayor libertad en este Diario. Bienvenido de nuevo al club de los dueños del cortijo : todos los españoles que votamos a nuestros administradores cada cuatro años y que no hemos metido la mano nunca en la pomada política ni hemos vendimiado en finca que no sea la labrada con nuestro personalísimo  trabajo de cada día.

El Sr. Lacasta, un hombre que siempre dice algo y al que hay que leer despacio, por su juicio acertado siempre yendo contra esto y aquello, en su continuado intento por ser un ciudadano en ejercicio más que por afán alguno de contradicción infantil. Un articulista, en suma, con lectores que procura, tan quijotesco como siempre y una vez más , dictar lecciones de Caballería a gentes presumiblemente carentes del  equilibrio mental necesario para la equitación.

Antonio ¿sabes cuál es el colmo de un banquero?...Pues que Dios le embargue la vida.

En un colmo parecido intuyo por tus escritos que te encuentras, viendo el panorama nacional, el del pobre pasteleo de los Hunos y los Hotros en los  diversos asuntos escandalosos pasados y  actuales. Reflexiones en la misma dirección de las mías por estos días.

Abogas en tus palabras pasadas  por una deseada unión entre Ciudadanos y UPYD, tal vez porque en tu posible orfandad  política, como la mía, intuyo que deseas que aparezca una tercera vía política que nos dé salida, respuestas y asidero espiritual a tanta y tanta gente desencantada; porque ante las cosas contundentes que propugnan, ya sea en el ámbito autonómico como en el educativo, entre otros: las piedras angulares y los auténticos cimientos por rehacer, uno acaba por querer subirse al carro, por oírlas como la auténtica música celestial soñada y esperada. Uniéndose, pensamos tú y yo, tomarían el camino correcto, llegarían a ser algo.

Así es que tan confundido como tú por lo que nos ha tocado vivir, entiendo y me solidarizo enteramente con tu deseo. Pura solidaridad entre víctimas, en estos terribles momentos en que no salimos de nuestro asombro viendo como, más a más, como dicen, algunos políticos catalanes suicidas quieren ir más allá de la ley y la humanidad contra sus vecinos no nacionalistas y por ende, contra todos nosotros.

El problema, ya verás de nuevo, son los terribles personalismos de este sufrido país nuestro. Minoritarios ellos, sin posibilidad alguna de tocar poder, al paso que van, les acabará pasando como a aquél rey de la antigüedad que se arrancaba los cabellos debido a su dolor y alguien, como tú o yo mismo, al pasar le preguntó…¿acaso piensa V. M. que la calvicie(o el ir en plan llanero solitario, diríamos ahora) le aliviará el dolor?.

Mira, Antonio, permíteme y perdóname por los cultismos que siguen. Plutarco en sus Máximas de espartanos, pone en boca de Lisandro…”donde no llega la piel de león, hay que coserle un pedazo de la de zorro”. Y, los médicos también sabemos que el miedo arrastra antes que nada, el juicio fuera de su debido asiento, así como que el terror expulsa del ánimo toda sabiduría elemental. El terror, sin duda a que con la posible fusión, en cualquiera de las dos cúpulas políticas pudiera moverse más de lo deseado  algún asentado y acomodaticio sillón.

“Señor, señor…que el retirar no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza”, decía el bueno y sabio de Sancho.

Y, dícese que era costumbre en la Edad Media el castigar incluso con la muerte a quienes se empecinaban en defender una plaza que, según las reglas militares, no podía resistir.

Ya verás, apreciado Sr. López Lacasta, como si no se unen, si siguen así con sus actitudes de Prima Donna, ya sea bien Rosa Díez o cualquier/a otro que no admita empastamiento vocal alguno en el gran coro nacional, nos van a hacer correr riesgos innecesarios y desproporcionados en este  futuro puzzle político que se nos avecina. Ojalá estemos a tiempo de que alguien les recuerde la historia; sí, por ejemplo aquella fórmula tan contundente del juramento de los nobles aragoneses a su Rey…

“Nosotros, que somos como Vos,

Y, juntos, más que Vos.”

Pues eso.

Luis Manuel Aranda

Médico- Otorrino