domingo, 25 de abril de 2021

TRIBULACIONES DE UN ASEGURADO DE AMA (La Mutua de los profesionales sanitarios)

 Tribulación: Dícese de la aflicción, pena o congoja que padece quién ha pasado o está pasando por un evento desafortunado).

Por si los sanitarios no teníamos bastante, no soportábamos poco en estos pandémicos tiempos, ahora uno tiene que luchar contra su aseguradora AMA, dividiendo las defensas de su sistema inmunológico entre el bicho y lo inesperado. Pero los médicos de sobra sabemos que las quejas, como la sangre tragada tras una cirugía de vías altas, deben de ser necesariamente vomitadas, para que no quedándose dentro, no prolonguen el malestar, la calidad de vida.

Así es que atrapado entre la última y complicada reclamación contra AMA, recurro a esta catarsis : la liberación de contarlo, para dejar constancia, tras verme obligado a escarbar en la evidencia, cuando enterrados y pisoteados mis derechos, una vez más , tanto mi colegio como “sus daños colaterales” me obligan a salir a la palestra pública.

El Colegio de médicos, una casa tan capaz de albergar estatutariamente la defensa de nuestros intereses y derechos como de alquilar uno de sus rincones para que alguien, vendiéndonos seguros, luego, en situaciones como las que relato, sea tan capaz de maltratarnos como de pretender hacernos comulgar con sus acostumbradas milongas. La vulgar, injusta y odiosa realidad.

Hasta sería posible que al aceptarla como inquilina, la Junta Directiva entendiera en su día que la aseguradora iba a ser educada, compasiva y misericordiosa con todos nosotros, los arrendadores de su espacio de productividad. Y, para que las matemáticas de la vida colegial nos cuadraran mejor, no para que en ocasiones como las que describiré, la suma de dos más pudieran quedársenos en tres, como ha venido ocurriéndome con AMA, lamentablemente, en puntuales ocasiones.

Una verdad útil que por haberme perjudicado y herido tanto moral como económicamente, debo de comunicarlo a todos mis compañeros sanitarios, para que como yo mismo voy a hacer, tomen las medidas que crean más procedentes. Y lo hago porque “uno no es responsable sólo de lo que hace, sino de lo que deja de hacer, o de lo que le ocurre y no lo comunica a los demás”, según nos advierte tan sabiamente Javier Cercas en su última obra.

La gran verdad de las tomaduras de pelo que han ido quedando grabadas en mi personalísima memoria a lo largo de muchos años y hasta el día de hoy en que escribo esto, para decir BASTA, que hasta aquí hemos llegado. El momento de hacer sobre mis relaciones comerciales con dicha empresa una enmienda a su totalidad aseguradora , de la que por otra parte, nunca hemos esperado bisoñamente que fuera milagrera para con todos nosotros, colegiados en posibles apuros, faltaría más.

Pues bien, les decía que los médicos, gentes más bien acomodaticias con lo que la vida nos va presentando, por encontrarnos algo así como una entidad hermanada, nos podía resultar como increíble aquello que nos estaba pasando ante alguna reclamación fallida en su resolución…y, seguíamos asegurados, y mirando para otro lado, prefiriendo pensar en nuestra mala suerte, antes que en litigar, para acabar obteniendo, tal vez, lo comido por lo servido.

Así me ocurrió hace años, cuando tras sufrir un siniestro en un coche de gama alta, el perito de mi aseguradora, al que recurrí, consideró que soldándole el chasis, la cosa quedaría resuelta. Opinión curiosamente simétrica al perito de la compañía contraria y responsable del accidente. Pueden imaginarse el “hoy por ti y mañana por mí”, del mundo asegurador, sin mucho esfuerzo. Tuve que recurrir, finalmente, a la peritación mucho más cualificada de un ingeniero industrial, para ser justamente atendido mediante la instalación de un muy caro chasis nuevo.

Fue la primera estación de este peculiar Vía Crucis, si me lo permiten, ahora que escribo en días de cercana Pasión. Viví la segunda estación, y siguiendo con el eclesial recuerdo, cuando un buen día el tejado de la casa apareció desprendido tras un vendaval. Y AMA en lugar de mandarme como perito a un arquitecto superior o técnico, para la reclamación al patético constructor, me envió a un ingeniero técnico industrial, que sólo me ocasionó problemas ante dicha reclamación.

Y llegó la tercera estación: Una gran jaula, llena de pájaros en el jardín y destrozada por algún malnacido y problemático adolescente vecino. Eso sí, fui  indemnizado con “el chocolate del loro”. Con unos pocos euros para su chocolate.

A la cuarta llegamos tras romperse una gran persiana con motorcito incorporado y tras invitárseme a que buscara a alguien para que lo resolviera para luego presentar su factura, una vez presentada, se me ha acabado diciendo que es que el motor no entraba, aunque por lo demás tampoco se haya hecho pago alguno. Ya ven, primero Digo y luego Diego.

Y, por si no cabíamos en casa, ya saben…llegamos a esta Quinta estación de todo este doloroso misterio, de nuevo con perdón. Verán, antes de la pandemia tuve la desgracia de vivir una personalísima tragedia. Ocurrió en un viaje de triste recuerdo cuando tuve que ser ingresado en un hospital en el fin del mundo y en donde fuí tratado por manos inexpertas; así es que tras una noche terrible de UCI, solicité como pude el alta voluntaria para poder continuar con el grupo otros tres mil km hasta la capital del país, en donde en un hospital debidamente especializado se me estabilizó clínicamente, y se me dio la opción, dada mi condición de médico, de quedar ingresado u hospedado en un hotel cercano para tener los diarios controles hasta poder asegurarme el adelantado y posible regreso.

Pues bien, ahora se me pagan los servicios de dicho hospital, pero no así los días de hotel, dado que , y aunque pudiera salirles mucho menos gravoso, según ellos cometí el “gran pecado” de no comunicarles dicha decisión para su valoración posible. Como si uno, pasándolo tan mal e incluso creyendo que era la opción más económica para su cuenta de resultados, estuviera en aquellos instantes para pensar en todos los flecos del momento.

Reclamación que, incluso y para más Inri, desde aquí, oficina de Huesca, se me ha venido invitando, sin vergüenza alguna y aunque sin conseguirlo ante mi indignación y negativa, a que yo debía de pelear la gestión contra la empresa de reaseguro en Barcelona con la que ellos tenían concertados mis dos referidos aseguramientos…cuesta creerlo ¿verdad?. Pues ya ven, la realidad pudiera superar a cualquier ficción. Cosas de AMA, en suma.

 

Luis Manuel Aranda

domingo, 28 de febrero de 2021

A D. LUIS BARECHA---DIRECTOR DE ESRADIOHUESCA.ES

 

A D. Luis Barecha

Director de esradiohuesca.es

 

Estimado Sr. director: Vuestra web tiene el privilegio para mí  de ser el medio digital que no dudó en echarme un flotador viéndome náufrago de otro medio escrito: El Diario del Altoaragón, con el que venía colaborando desde hacía años en su distinguida Tribuna Altoaragonesa. La hemeroteca está ahí y nunca engaña.

Gracias a aquella columna llegué a acreditarme hasta llegar a ser condecorado por algunos de aquellos pobres hombres y pequeños personajillos del mundo municipal con la insignia de “pluma tabernaria y pseudoliterato de trinchera”. Todo un honor destilado hacia este humilde “opinador” por sus locuras urbanísticas y de todo género .Su arma de defensa, evidentemente, no podía ser otra que la amplificación de los insultos en sus medios, y sobre los que, subiéndose, pretendían siempre parecer  más altos.

 La pura ley psicoanalítica de las compensaciones freudianas, ya sabes. Pero a pesar de ellos, seguí escribiendo hasta que un buen día, tras haber tenido la desgracia de vivir en directo el famoso atentado de las Ramblas, el fatídico 17 de agosto, escribí mientras estuve encerrado en el Palau…”Las Ramblas”, y lo envié, como siempre, al Diario del Altoaragón, para recibirme al poco tiempo otro e-mail de su director en el que me decía…”me gusta lo que escribes, pero necesito que quites estas diez o doce líneas, porque invitan al odio racial y podríamos acabar en la cárcel”.

Como si a mi procelosa edad y, pudiendo hacerlo, uno no pudiera invitar a los demás a lo que quisiera, eso sí, teniendo la cautela y el previo Vº Bº de un viejo y buen amigo magistrado.

Eso me contestó, como me hubiera contestado cualquier descendiente de Torquemada y desconociendo que ahora, por encima de cualquier bastardo interés enemigo, pudiéramos tener todos el amigo Pepe Google.

Por ello y otras miserias, decidí romper mi relación con la prensa escrita, mientras sonreía recordando a otros ágrafos directores del periódico anteriores, tan capaces de parecidas pegas, como de, y para más Inri, no haber tenido inconveniente alguno, tras su jubilación, en ir al Pignatelli para ser condecorados con la medalla de…”los Silencios prestados”. Misterios del periodismo de provincias y hasta de las miserias del alma humana.

Perdona el rollete personalísimo y liberalizador anterior, pero te lo cuento, Luis, sencillamente porque tenía que contarlo. Así quedan, a la par, contestados los cinco buenos amigos y clientes para los que uno solía escribir y que aún, cuando me ven, me pueden preguntar sobre las causas de mi sequía periodística.

Te cuento lo anterior, porque entiendo que mi anécdota pudiera estar entre otras muchas, como la etiopatogenia( el origen o causa de una patología, decimos los médicos) de los mass media.

Qué tiempos, amigo, en que ni hasta El Corte Inglés puede estar seguro. El uno pretendiendo despedir casi a 3.500 trabajadores y la otra, Radio Huesca, pretendiendo casarse con alguien rico, aunque aportando la sola dote de un euro. Ella, la otrora poderosa y niña mimada de su papá, una entidad bancaria, pero viviendo incluso en su misma casa y cuya ama de llaves, la también poderosa periodista Josefina Lanuza, era tan capaz de crear personajes como de denostarlos. Ella  y los concursos del fin de semana con regalo a Andorra incluido. Aún los recuerdo…”oiga, dígame, sabe qué es el cloruro sódico. A ver, ayúdeme, respondía el/la radioyente!. A lo que ella, podía contestar…si mujer, si es muy sencillo….qué le echa Vd. en los huevos a su marido?.  Pues, pues…polvos de talco! respondía la ansiosa ama de casa.

El chascarrillo que aún recuerdo y que tanto juego ha podido darme entre los amigos. Aquellos eran los tiempos aún del silencio y de olvidar lo pasado, del divertimento, pero aquellos tiempos pasaron y, desgraciadamente después, ni los mass media escritos ni hablados supieron entender que venían otros… en que o ejercían de Cuarto Poder o se irían a eso, adonde se van a ir todos, a la mierda más merecida. Lo que vemos empiezan a conseguir, tras haber mirado para otro lado tantos y tantos años, los años de la corrupción y el nepotismo, mientras nos dejaban solos a los pies de los caballos  a los ciudadanos que queríamos ser críticos con algunos de ellos, sin miramiento alguno, y no dudaban a la vez en ser comprados por políticos y gran capital ” para que el muerto pudiera ser llevado a hombros de cuatro, eso…”,   que diría el gran Ortega.

¿Pero como  habrá sido posible, como se habrán atrevido a torearnos tantos y tantos años sin darse cuenta de que el torito de la Comunis Opinio podría acabar por mandarles a la enfermería en cualquier momento?. ¿Acaso nadie les podía haber hablado de que el primer mandamiento del arte de la guerra es considerar que tu enemigo no es idiota?

Por eso, ahora que han llegado los tiempos de las vacas flacas, algunos de entre ellos, haciendo la cigarra desde hace años, se

han encontrando con las arcas y urnas vacías de la colaboración ciudadana. Normal.  Mientras tú, preocupándote por el futuro de la provincia y los tuyos, he oído que has tenido la gallardía de hasta ofrecer cinco euros por Radio Huesca, algo que de sobra sabemos qué solamente pudiera valer uno, como mucho, dadas sus alocadas deudas.

Amigo Luis, y acabo, decía un filósofo francés : ”Dios mío, en la hora de mi muerte, líbrame de un médico trabajador”. Pues eso, consuélate y aplícate el cuento, que bastante tienes en cuidar con que los palos de tu sombrajo, procurando siempre dar sombra a los hombres libres de este país, no acaben por venirse abajo. No dejes de acordarte de aquello de M.L. King…”Si me detengo a ayudar a este hombre ¿qué va a pasarme a mí’. Pero el buen samaritano invirtió la pregunta  :”Si me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué pasará con él?”

Simples reflexiones para el voto y el veto de ahora y de mañana.

Un abrazo y ánimo, amigo.

Luis Manuel Aranda

Médico Otorrino

POSDATA …Nuestro más sentido pésame a los profesionales de Radio Huesca, tan ajenos ellos a la posible y fallida línea editorial de sus dueños : banqueros, políticos y hombres de negocios. Lo sentimos, mientras os dejamos con la máxima Confuciana…”La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia”. Suerte, queridos vecinos.

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

A D. MARIANO LAGUARTA---EXPRESIDENTE DEL CLUB DE TENIS OSCA

A D. MARIANO LAFARGA

Expresidente del Club de tenis OSCA

 

Querido amigo: Mientras leía el otro día tu carta de despedida tras dieciséis años como Pte. y dieciocho como directivo aprendiendo el oficio, no solo quedé, una vez más, sorprendido por tu llaneza y forma de ser, sino concernido también para esta respuesta.

Porque nunca te había dicho lo que para mi familia ha supuesto el club. Parece que fue ayer, cuando llegué destinado como médico militar en julio de 1.976 y pensando solo en volvernos a Madrid estábamos, cuando a los pocos días, un vecino y socio, nos invitó a conocerlo. Y, para nosotros, viniendo como veníamos del estepario y sofocante Sur, al encontrar tan gratificante oasis, sentimos como aquellas cosquillas que aparecían en el alma no eran sino como el brotar de unas súbitas raíces hacía esta tierra. Como un sentimiento profundo indicándonos que aquí podía encontrarse la soñada isla del tesoro donde poder criar a los hijos a la vez que un buen medio para incardinarnos más fácilmente en la sociedad local.

Aunque las instalaciones aún adolecieran de un club social con los servicios que nacerían años después. Nos bastaba con el bar de abajo y su anexo chamizo de cañas para sentirnos casi como al lado del mar. Aquello fue como un auténtico antídoto contra la morriña del destierro.

Y porque podíamos sentirnos en deuda con él, no escurrimos el bulto años después, cuando por problemas puntuales con la Junta, tuvimos que formar parte de una nueva directiva, tan capaz de introducir nuestras relajantes tumbonas como de organizar los actos de su veinticinco aniversario, con la publicación de una revista conmemorativa y el montaje de una inolvidable noche lírica, piano incluido, en nuestros espléndidos e iluminados jardines. Simples y muy resumidas anécdotas  de aquél entonces para la historia y los recién llegados como socios.

¡Qué lejos parecen haber quedado aquellos días en que hacer deporte comenzaba a ser como una cosa novedosa y reservada solo para una élite de espíritu jovial de entre veinte a treinta socios. En nuestras almas quedará eternamente grabada la memoria de los queridos Jaime Bandrés, Paco Giné, José Luis Abella, José María Casas, Valentín Betrán, Tinito Ballarín, Paco Martinez y alguno más que lamento no recordar y a los que el buen Dios del tenis es seguro que los tendrá en eterno campeonato allá, por encima de alguna nube. Q.E.P.D.

Cómo lejos quedan aquellos nuestros intercambios anuales con el club de tenis de Tarbes. Los inolvidables encuentros con juerga posterior incluida. Cuántos años han pasado, querido Mariano, toda una vida!

Ahora ya, con los hijos mayores y volados del nido, aunque el deporte físico no sea lo que más nos demanda la procelosa edad, puedes creerte que aún seguimos necesitándolo, cuando no pudiendo soportar más el desorden de la vida de afuera, siempre sabemos que aún nos queda allí un posible rinconcito de aislamiento y de paz ,como último recurso para sumergirnos en el mundo de ayer, recordando tanto a nuestros pequeños hijos como valorando tu pequeño milagro de los panes y los peces. Tu sabia  y esforzada prudencia para conducir el club todos los pasados años, aumentando sin parar sus instalaciones sin ayudas de derrama alguna y un endeudamiento asumible y aprobado por todos.

Tu valorada prudencia, querido Mariano, esa cosa que de todas las virtudes es la más útil para uno mismo y para todos los demás., a la par que tan perniciosamente desaparecida, por otra parte, en nuestro nefasto mundo político.

Y acabo, buscando en redes  la mejor forma de colgar estas agradecidas palabras, encuentro tu foto en Facebook con el anagrama del club como envolviéndote cuál corona de laurel, algo que entiendo refleja mejor que ninguna otra posible definición, incluso psicoanalíticamente hablando, tanto tu nivel de adicción como tu amor a la Casa. Y, encima, por si no hubiéramos tenido suficiente con todas tus horas de dedicación y esfuerzo, aún más, en tu carta de despedida tienes la grandeza de pedirnos perdón a todos los socios por tus posibles pecados de acción u omisión.

Qué grande eres, amigo.

Un fuerte abrazo mío y de los míos

Posdata…En el recuerdo quedan también sus otros esforzados trabajadores: Vicente, Teodoro, Pepe, Alejandro, etc. Para todos ellos también nuestro cariñoso abrazo, a la vez que aprovecho para apuntar que, gustosamente seremos los primeros en apuntarnos a una  posible cena- homenaje-despedida en su honor, cuando el bicho, sintiéndonos ya vacunados y fuertes, decida alejarse, dejarnos en paz de una puñetera vez.

 

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

LLORANDO, COMO BOABDIL

LLORANDO, COMO BOABDIL

 

Así, es casi como podemos acabar por encontrarnos, sorprendernos en cualquier momento; aquél por perder Granada y nosotros, al conocer la pérdida del 11% de nuestro PIB y ver por la tv a la sufrida y carcomida hostelería de nuestros valles  y país viniéndose abajo, mientras rojos de indignación y pálidos por su ruina, pueden pensar que solo les queda el último recurso del pataleo, de hacer ruido, rompiendo los imprescindibles enseres con los que hasta ahora nos habían alimentado y servido. Los platos con los que, cuál modernas carabelas, habían conquistado de nuevo el mundo.

Pobrecillos ellos y todos nosotros, que hasta cuando no tenemos que sufrirnos dicha visión, tenemos que padecernos otra casi tan ofensiva, la de encontrarnos a cualquier hora con un “ALÓ PRESIDENTE”, que nos puede dejar auténticos efectos secundarios, cuando no con las secuelas inherentes  a lo otro, las vomitivas reflexiones de un Vpte del Gobierno peculiar, como hibridado entre una Pasionaria “moñuda” y materna y un paterno Lenin, de irrefrenable facundia. El personaje que dice vivir en una imperfecta democracia, en algo así como en una maloliente y estercolada viña, pero en la que, no obstante, prefiere felizmente vendimiar todos los días. Sin pudor alguno, sin caérsele la cara de vergüenza.

Constituyen parte de las terribles cosas de cada día. Las ruedas de molino con las que nos administran su comunión social comunista .

Hay palabras, como las anteriores y las que siguen, que se resisten a salir de la pluma, pero como antes decía, viendo el mundo hundirse a nuestro alrededor, no puedo seguir callado. Porque sé de sobra lo que es luchar en la vida desde hace ya casi cincuenta años, criando a cuatro maravillosos y esforzados hijos e, incluso, haber tenido el atrevimiento de haber fundado tiempos atrás una S.L en la hostelería local, con la que llegué incluso a sufrir mucho más que en los peores momentos imaginables de quirófano. Los terribles días aquellos en que por exceso de testosterona, vanidad o de “Inquietina”, como dice un buen amigo, vaya vd. a saber, uno hasta se atrevió hasta a hacer algo sobresaliente para el ocio nocturno de esta pequeña Huesca, sin ponerse a pensar tan siquiera que la banca, al final sabe siempre mucho más de créditos no devueltos que de piadoso perdón.

…Luis, pásate mañana por la oficina, y no olvides que tú, entre tus socios, eres el más fácilmente embargable. Y, aún, muchos años después, tengo pesadillas con las advertencias del director bancario de marras, mientras miraba a mis cuatro hijos aún pequeños y podía verlos viviendo en la calle, si mi inteligencia no me auxiliaba antes para saber salir de aquella oscura madriguera en que mi estupidez solito me había metido.

Perdónenme este inevitable streptease vital, para poder explicarles mejor el porqué, cuando veo a nuestros desesperados hoteleros/hosteleros rompiendo sus útiles tan llenos de indignación, puedo entenderlos mucho mejor que cualquier político que nunca ni haya trabajado privadamente ni tenido empleado alguno a su cargo. La cosa más frecuente del mundo, dentro de nuestro Monegrino paisaje político. Porque a ellos, los auténticos responsables, los creadores y mantenedores de la Marca España, los han dejado a los pies de los caballos, sin ayudas directas y aun sangrándoles más, sin perdonarles apenas pagos, mientras que los otros, los culpables por acción u omisión, (los responsables que por no saber hacer la O con un canuto, tanto en previsión epidemiológica como en tan siquiera saberse buscar a los más sabios de cada campo para ayudarles a dirigir la difícil batalla contra el bicho),siguen con sus intocables soldadas, aunque pudieran estar viendo todas las miserias de su entorno. Toda la ruina y a la depresión personal y social circundante.

Al menos, dícese que Napoleón perdió en Waterloo porque ese día, el de la batalla, encontrándose con un ataque agudo de tramboflebitis hemorroidal, no pudo montar el caballo desde el que tan bien sabía enardecer a los suyos. Los simples problemas del tren inferior, como solemos decir los médicos, mientras que en muchos de ellos de  la casta política, lo que hemos podido constatar todos los días ,es un lamentable fallo en el tren superior, el de las cosas de la ideación, la creatividad y el pensamiento.

Sí, porque si hinchados por la ética de sus convicciones partidistas, de sobra los hemos visto muy flojitos en la otra ética, la de la responsabilidad, medio abandonando a nuestros mayores,  sanitarios y fuerzas de orden público,además de todos los anteriores, sin apenas medios de protección.

Su falta de responsabilidad: la culpable de todos sus pecados de omisión. La que les ha impedido unirse, por ejemplo, para entre todos ellos, rojos, azules y grises, buscar a los mejores generales, como decía. Ellos, los tan hinchados de amor a si mismos, como tan incapaces de buscar a los más sabios, los que, posiblemente habrían encontrado la mejor forma de repartir los 42.000 millones de gasto público superfluo ( Senado, asesores, chiringuitos, Comarcas, asociaciones de amigos del perro de rabo amarillo, etc, etc) entre todos los necesitados Autónomos y hosteleros. Meterlos bajo ese paraguas protector hasta que acabara el diluvio. Precisamente a ellos, el auténtico motor de este país, tan lleno de posibles Observatorios de clima y otras lindezas como vacío de máquinas quitanieves, llegado el caso.

Confieso que pocas veces he sentido la infantil tentación de considerar a los demás como responsables de todas nuestras desdichas, hasta ahora, en que, visto lo visto, mientras los países de nuestro entorno están sabiendo proporcionar “respiradores artificiales” económicos a los suyos, para sobrellevar su asfixia, aquí parece como si la torpeza oficial, ya con el enfermo en la UCI, no pretendiera otra cosa más que pisarle aún el tubo del oxigeno.

Ellos, los que lamentablemente, aún no han aprendido que la tolerancia y la convivencia con el oponente, como diría un filósofo francés, no es si no ”un momento provisional que permite a los que no se aman soportarse mutuamente, a la espera de poderse amar”.

Qué tiempos estos, Dios mío. Apenas acababa de oír las tonterias de unos y de otros, incluida la modificación posible de la libertad de expresión para que podamos injuriarnos aún con más libertad en adelante, cuando me encuentro con la increíble noticia de que el obispo de Cartagena, saltándose el protocolo, se ha vacunado, en un intento muy humano, por otra parte, de poder retrasar su posible subida a los cielos el mayor tiempo posible. Mientras quedo recordando a aquél Alejandro Magno tirando al suelo el agua que le traía un soldado porque no quería ser, de entre todo su ejército, el único en saciar su sed, según nos cuenta Amin Maalouf en alguno de sus deliciosos libros.

Tiempos estos, decía, en los que a uno le dan ganas, un día si y otro también, “de apearse…de mandar todo a la mierda”, según me decía hace poco un sabio y añoso paciente…”que en casa, oiga, ya hasta hemos decidido ni ver la tv ni comprar periódicos, y no puede Vd. imaginarse como ha mejorado nuestra calidad de vida, libres ya de tanta goleada de contagios y tantísima intoxicación inhumana”.

 

Luis Manuel Aranda

Médico Otorrino