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CONTENER LA IRA
24-agosto-2.000
Atentado de ETA en Sallent
La tópica consigna de
los poderes públicos desde hace quizás demasiados años, porque derramándose
tanto dolor como fluye de continuo por cientos de supurantes y crónicas
heridas, temen que la ira se nos escape y de comienzo a la sempiterna tragedia
española del derramamiento cíclico de la sangre, tan típica de nuestro
devenir histórico, tan olvidado el
pobrecito.
Pero de consignas así,
de inoperancias tanto legislativas como policiales y de oir decir que muchas
acciones terroristas vienen justificadas por el estado cuasi agónico en que se
encuentran, comenzamos a estar dolorosamente hartos.
Que no nos engañen con
cuentos, hablándonos de soluciones policiales como única alternativa contra los
violentos; algo que ya lleva 35 años en práctica y que no les ha asustado en
absoluto, yendo como van casi a Paradores nacionales tras su detención, sin
estar aún ensayada la cadena perpetua, los trabajos forzados ni el aislamiento
total del entorno asesino.
El pasado domingo, día
20 de autos, suspendí mi descanso semanal en la montaña, en donde me encontraba
rodeado de buenas gentes, vecinos que como otros tantos veranos anteriores
hablaban en un extraño idioma diciéndose cosas como aita y agur. Un idioma al
decir de Voltaire, utilizado no hace muchos años por casi solamente pastores
vascos para hablar con sus vacas.
Pues de parte del
polvo de aquellos caseríos, sépanlo todos, nos llegaron los lodos actuales.
Pues bien, a dichos
vecinos y en la piscina, a botepronto, les oí pasar del agur a un estruendoso
“cabrones, que me inquietó y obligó a preguntarles lo que pasaba.
Así fue como me
relataron, mientras las lágrimas corrían por sus caras, lo que acababan de oir
por la radio, lo acontecido en Sallent y comprendí aún más su doble tragedia;
la de tener que soportar a tanto bastardo vecino, allá en su tierra, en que la
famosa calle Barroca o como se llame, les llena diariamente de mierda sus casas
y calles, como de vergüenza e impotencia sus almas y por otra parte,la tragedia
de tener que salir deprisa y avergonzados de Sallent, en evitación de males
mayores, aunque muchos de ellos estuviesen acostumbrados al amigable abrazo
salvador de guardias civiles que jugándose cada día la piel y la vida, les
tenían salvados de quedar atrapados por barrancos y traicioneras montañas, sin
tan siquiera preguntarles previamente sobre su filiación política. Buenos
vascos ellos, viviendo en continuada huida de sus otros “salvadores vascos”,
tan amantes de las verdades únicas como forofos de la locura y representantes
del 16% de su pueblo, pero con el cerebro lleno de arqueología y que han debido
de calcular que matando al 84% de la población restante, cuando ya no queden ni
monaguillos para celebrar funerales, podrán gobernar al fin, ya felizmente
instalados en su genuina mafia política sobre su particularísimo Archipiélago
Gulag, pletórico de banderas llenas de serpientes y garrotes. La película de la
independencia de la India, viéndose a un Gandhi, con su política pacifista, de
no beligerancia, ganando batallas a Lord Mounthbaten y al poderoso Imperio
Inglés, permanece aún con demasiado peso en nuestro subconsciente colectivo.
Pero aquellos eran comportamientos entre gentes inteligentes y todo fue posible
al final, pero en nuestra cultura latina, tal vez podríamos encontrar otro tipo
de claves que nos ayudasen a poner luz al final del túnel, mientras podemos
acordarnos de aquél sabio pensamiento de Leonardo de Vinci…”el que no valora la
vida, no se la merece”. O, tal vez, podríamos acordarnos del poema Vientos del
pueblo me llevan de Miguel Hernández…
Yugos os quieren
poner/
Gentes de la hierba
mala./
Yugos que habréis de
dejar/
Rotos sobre sus
espaldas.
Posdata: en la
manifestación de la tarde del lunes día 21, en la plaza de Navarra de Huesca,
decía una espontánea pancarta…”lloremos como niños lo que no sabemos resolver
como adultos”. Pues eso, un buen resumen del estado de la cuestión.
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino
Al grupo municipal
socialista
(Articulo que publiqué
en el Diario del Altoaragón el 17-7-2.005, ejerciendo de ciudadano, que no de
siervo. La zona de marcha, junto a mi consulta, me proporcionaba todos los
lunes un entorno lleno de suciedad, cuando no cristales rotos, etc. Por ello,
previamente escribí una carta al Alcalde, mofándome de todos ellos y de su
ineptitud en general.). Ellos, me respondieron, rezumando rabia y odio por sus
cuatro costados. Y, un servidor, ya veis, como acabó despachándose de la pandilla
de indocumentados que siguen dirigiendo nuestra querida España. Permitidme que
lo comparta con vosotros. Un abrazo
Jesús, Jesús, menos
mal que tengo la tensión baja!.Vuelvo de unos días de vacaciones y me encuentro
con las Cartas al Director del día nueve, en que ustedes, así, en manada,
convertidos tanto en algo así como la guardia pretoriana de las esencias
corporativas municipales o en el segundo cinturón de seguridad del Sr.
Alcalde,y como en docta agrupación de críticos literarios, vierten todas sus
iras contra mí, en una auténtica soflama, como si uno fuese tan importante,
mientras me llenan de descalificaciones empequeñecedoras, intentando
manifestar, aún más, su propia altura.
Vamos, que me han
agravado aún más el Síndrome postvacacional , añadiéndome el Síndrome municipal
depresivo. El que padecemos todos los ciudadanos que nos sentimos no ya protegidos, sino menospreciados. Pero
uno, como muchos de vdes., está acostumbrado a los alfilerazos de la vida y
también conoce por profesión, que el colmo de un otorrino( vaya, ya salió otra
vez, perdonen la publicidad), sería limitarse a ejercer de sordo social…a no
enterarse de nada. Y, como me gustan los deportes, otro que practico entre
tantos, es el de no guardar respetuoso silencio hacía las agresiones y los
malos administradores de Huesca, la finca de todos nosotros, sus auténticos
dueños.
Dicen que Cervantes,
con su Quijote, necesitaba reírse de media España, para no echarse a llorar.
Eso también nos pasa a muchos que amamos los libros, sobre otras muchas cosas,
qué abusamos de la ironía y la usamos para sobrellevar las cosas, porque entre
sus propiedades está la de saber que uno nunca debe de indignarse ante las
agresiones mediocres e insulsas como la suya.
Porque mi artículo del día siete, que tanto ha
parecido ofenderles, solo contenía mucho Quixote, dos ironías, ninguna verdad
absoluta, como dicen, y desde luego, nada de insultos.
Miren, Sócrates,
Quevedo, Cervantes y Voltaire, entre otros muchos, fueron los grandes padres de
la sana y curativa ironía: el tono burlón al hablar, el afilado lenguaje del
humor. Y nos enseñaron mediante ella, a sobrellevar el aplastante peso del
poder, aunque luego, organismos tan siniestros como la Inquisición y el más
cercano tribunal del Orden Público intentaran extirpar todo atisbo de bromas
con los poderosos, tan ajenos siempre a la autocrítica. Un poderoso de los de
siempre, un altivo político, pero más valiente y más lúcido que todos Vdes.,
tiene dicho hace poco, como haciendo historia…”es que, si me analizo y llego a
conocerme, me voy a deprimir”. Lo terrible, es que pudiera ser verdad ¿no les
parece?.
¿Acaso no han caído en
que los muñecos del guiñol de Canal Plus, esos de los diez años de éxito, no
son más que eso, una auténtica válvula de escape del pueblo llano contra
políticos más famosos y hasta de más cintura, capaces hasta de tolerarlos, sin
prohibirlos, como parte del oficio y del sustancioso sueldo?.
Y sobre mi “carencia
de dotes creativas de altura y mi trasnochado disfraz de pseudoliterato de trinchera”(
son parte de sus sevicias=malos tratos, del diccionario, que no es insulto,
tranquilos) ¡qué le vamos a hacer!. Yo ya sabía que tenían apuntado mi nombre
en su agenda de venganzas pendientes, desde aquél rifirrafe que tuve con otro
concejal, el famoso señor Malo( sí, sí…el de desgracia la suya, llamarse Malo y
encima ser concejal ¿recuerdan el juego social qué dió?).
Pero siguen
equivocándose, no están bien informados por lo que veo, y es que el primer
premio del concurso literario Miguel Servet, convocado en junio y de carácter
provincial, con dos o tres periodistas
en el jurado, lo otorgaron a un tal Luis Manuel Aranda y hace seis meses, la
Sociedad Española de médicos escritores lo acogieron en su seno, y desde luego,
no por trabajos en que arremetiera socarronamente contra algún mal concejal de
su pueblo ni porque estuvieran Vdes. precisamente en el jurado. Sigan
perdonando la publicidad a la que me obligan. Y, en cuánto a la otra
publicidad, la de firmar siempre mis artículos como médico- orl., miren, si
después de ser capaz de haber sido capaz de mantener mi clientela durante unos
treinta años, casi ocho legislaturas, lo creen así, vuelven a manifestar su
simpleza o su maldad. Sencillamente les traiciona el subconsciente y solo hacen
más que manifestarnos su obsesión enfermiza por la publicidad.
¿Quieren que visitemos
las hemerotecas de Huesca del último año, a ver quién salir más en la foto al menor pretexto?.¡ Qué
los médicos somos un desastre y no entendemos de marketing ni de comercialización
de burras viejas, qué lo nuestro es otra cosa, y dependemos del boca a boca,
créanselo, hombres!
Y con respecto a
“Andalucía y a la pobre Medicina Española que tienen que soportar y sobrevivir
a personajes como yo”, según Vdes., no se preocupen, que si han sido capaces de
sobrevivir a tanto político malo, ¿se los enumero?, ya no se mueren con nada.
Pido perdón por
haberme metido en esta tierra de bellas montañas contra algún “político-
escalador social con pioléee”, en concreto. Tema tabú, tomo nota.
Para terminar, su
escrito- telegrama-libelo del día 10/9 les confieso que lo esperaba y por eso
no ha quedado sorprendido ni desmoralizado. En el País Vasco, por ej. a alguien
que hace bromas o se queja de la praxis del PENEENUVE ése o sus socios, le llaman
inmediatamente y txakurra(traidor) y Vdes,, ya vemos, solo me han denominado
”pésimo andaluz y lo otro”. Cuestión de simple latitud, suerte la mía.
A Vdes. los políticos,
eso que todo el mundo puede ser al menor descuido o despiste, solo les pedía en
mi articulo un poco de mantenimiento del orden, porque lo otro, lo de lo lúdico
y la felicidad, ya nos encargaremos todos de ir proporcionándolas como
buenamente podamos.
No se sigan empeñando
en hacer el avestruz y propiciar la “movida juvenil” de unos pocos contra el
sagrado descanso y el respeto general a
los que nos quejamos, la inmensa mayoría silenciosa.
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino
ÉTICA Y ESTÉTICA
(Los valores bis)
En la Tribuna
Altoaragonesa del pasado día 22, pudimos leer como el Sr. Elboj Broto, cual
pretendido Séneca, nos enviaba a guisa de Summa Vitae un embrionario compendio
filosófico lleno de grandilocuentes palabras que pretendían nada más y nada
menos que alumbrarnos en esta oscura noche de España, como si fuesen monedas de
oro encontradas entre la basura.
El Sr. Senador
pretendía abrirnos los ojos, poniéndonos unos monóculos hechos con los tópicos
odres políticos llenos de viento: las viejas utopías. Según nos daba a
entender, aún está convencido de que solo la filosofía puede despertarnos,
disipar nuestro profundo sueño nacional; sacarnos, en suma, de toda la ruina
moral y económica en la que estamos sumidos. Cosas de las que él , no
sintiéndose concernido en modo alguno, culpa, y le cito, “a los poderosos, los
ricos, los vencedores y los que dominan la Ciencia y la Tecnología”.
Así es que no contento
con abarcar y haber abarcado insaciablemente toda la vida política posible
desde la noche de los tiempos, intenta ahora comenzar a iluminarnos desde el
púlpito laico de la prensa diaria. He de confesar que después de saberle
felizmente instalado en su dorado exilio senatorial, solo esperábamos que algún
buen día nos sorprendiera comunicándonos que había propuesto, por ej, la
disolución del prescindible Senado. Estábamos ansiosos ya, esperando que de su
boca saliese la anhelada propuesta: la de que se disolviesen y que los cien
millones de euros que nos cuestan a todos nosotros(16.ooo millones de las
pesetas aquellas), fuesen destinadas por ej. a los comedores de Cáritas .
Esperábamos eso o aquello otro de que había intervenido en mil propuestas para
mejorar nuestras vidas, intentando devolvernos el país tal y como lo recibieron.
Eso sí que hubiera sido un planteamiento con verdadero destilado ético, en
lugar de sus estéticas palabras del jueves.
Pues bien, en lugar de
eso, nos sorprendió diciéndonos que no, que ”nada más lejos de la realidad, lo
del deterioro y la perversión social actual”.Y como ungido del Señor, como si
estuviese en tierra de misiones, nos exhorta a desempolvar viejos valores, con
lo que comprobamos una vez más, que leer muchos libros de caballería puede ser
tan peligroso como andar encerrado y aburrido en la sublime Cámara.
Después de su epicúrea
vida anterior como alcalde, aquella de la moral relajada en el gasto, en el
placer de las alocadas inversiones, los múltiples guardaespaldas, etc, etc,
ahora, poniéndose en desenfilada por todo lo pasado, intenta con su escrito de
difícil clasificación, algo así como la búsqueda de un certificado de pureza y
virginidad social. Y lo hace mediante una estoica columna, en la que apela a
los viejos valores de la moral, la ética y la austeridad; haciendo, lleno de
buenísmo, si se me permite la boutade, como los hijos de Berdolé, sí, aquellos
listos que pretendían enseñar a su padre lo que todos ya sabemos.
No es cierto que la
respuesta de todos nosotros ante lo que pasa sea “la indiferencia”, según dice.
Eso solo lo vemos entre la casta política, con todas las honrosas excepciones
que queramos. Ellos son los que han hecho, dirigido y diseñado una sociedad que
lamentablemente es lo que es. Por eso nos dice el CIS y otra vez que
constituyen para todos nosotros nuestro gran tercer dolor de cabeza. Jamás
deberían de olvidarlo.
Este país está
comiendo y saliendo adelante, sin la revolución posible, no por lo que halla
hecho, deseado, aconsejado o diga el Sr.Elboj, sino porque todos esos valores a
los que alude e invoca no han dejado de estar presentes ni un solo día en el
99% de la sociedad ajena a la pomada política; la de la salutífera “Aurea
mediocritas”, que diría un clásico. La de las gentes trabajadoras y sencillas
que con nuestras pensiones, esfuerzos y sacrificios mil, estamos apuntalando el
andamiaje del chiringuito social que gentes como el Sr. de marras, colaborador
necesario, con su larga mano y visión cortoplacista, han socabado durante años
y años. Así es que me iba quedando estupefacto y trastabillado mientras leía lo
que escribió, tan alejado de la verdad como del pudor más elemental.
Iba leyéndolo mientras
me acordaba de lo que decía Sófocles en su Edipo Rey…”Cuando Edipo quiere
averiguar quién es el culpable de la peste que asuela la ciudad, se comporta
como un detective que descubre durante la investigación que el culpable es el
propio detective, porque nadie es inocente”.
Por lo demás, sus
palabras tienen el valor añadido de ser vejatorias en parte, porque presuponen
nuestra ignorancia al respecto, como si nuestra solidaridad, moral y ética no
hubieran sido el norte de la vida de todos nosotros, gentes de mayor o menor
edad y educadas precisamente en esos valores a los que un buen día la Logse y
otras mil perversas decisiones oficiales, decidieran que había que desterrar,
que no eran necesarias para ir por la vida, al extremo de que ahora, el Sr.
Senador, a toro pasado, y viendo que el enfermo se nos muere, como responsable
de ser uno de los autores del desaguisado, se siente obligado moralmente a
curarla mediante los únicos remedios que conoce: sus pobres Parches de Sor
Virginia y sus franciscanas palabras de alivio. Intenta, en definitiva, actuar
de bombero social, después de haber presenciado tanto y tanto fuego a su
alrededor desde hace años, mientras como dice Muñoz Molina en su último libro,
él prefiriese no enterarse o mirar para otro lado.
Pero a estas alturas,
de sobra sabemos que las palabras no hacen a un político, porque el mejor
predicador, Fray Ejemplo, nada tiene que ver con las razones que tan pobremente
argumenta. Y como con sus reflexiones no hace sino insultar nuestra
inteligencia, y porque además estamos con él, son sus palabras,” en que los
responsables de la actual crisis, no solo han salido indemnes de sus fechorías,
sino que hoy están a la cabeza de la Cruzada” y…algunos, hasta en el Senado,
decimos otros, es por lo que me veo obligado a escribir todo esto, antes de que
mirando para otro lado pudiera llegar a sorprenderme el cruel infarto de la
rabia y la indignación contenida.
Al final, el buen Dios,
“el que no castiga con bastón, sino con sazón, con tiempo”, que diría nuestro
querido y sabio Gracián, ahora ya ven lo que acaba de regalarnos por boca del
Tribunal de Cuentas sobre su lamentable y ruinosa gestión municipal en el
diario del mismísimo día 22. El día de autos .¿Lo han leído ya o se lo
cuento?.Lean, lean. Qué ironías tienen los duendecillos de la prensa ¿verdad?
Acabaría haciéndole
una apostilla final al Sr. Senador, si se me permite. Y, dicho sea con el
debido respeto; visto lo visto, debería de reconsiderar su proyecto de seguir
pontificándonos; de tener un poco de consideración hacía todos nosotros, dado
que disponiendo de tanto tiempo libre y
de un perfil psicofísico tan propicio ,podría seguir desasosegándonos ad
infinitum. Debería de intentarlo al menos, ya que no está en las mejores
condiciones para opinar, por aquello de ser juez y parte sobre el caos tanto
autonómico como del otro, que nos han dejado en triste y pobrísima herencia.
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino
TESTIMONIO PERSONAL DE UN PACIENTE, RECIENTEMENTE
INTERVENIDO POR PADECER INSUFICIENCIA RESPIRATORIA NASAL CRÓNICA, RONQUIDO Y
APNEA DEL SUEÑO.
Cada vez que me decían que roncaba me sentaba
francamente mal, no lo creía. Lo cierto es que cada vez me lo decían más, hasta
el punto de preferir los amigos con los que viajo en moto pagarme una
habitación con tal de que les dejara dormir. Mi mujer debió aguantar lo
indecible y me despertaba, cada vez con menos miramientos, con codazos. Ya no
servía que cambiara de postura, roncaba en cualquiera de las posibles.
He hecho deporte toda mi vida, llegué a tener un VO2
máximo próximo a 80. Correr, ciclismo, natación, esquí de fondo...pero un buen
día empecé a perder fuelle, me sentía cansado durante el día y entre en ese
circulo vicioso en el que te cansas más, te vuelves perezoso y engordas porque
consumes menos, y para rematar comencé a fumar. No es de un día para otro
porque uno vive un tiempo de las rentas hasta que un día entras en deudas, en
este caso de oxigeno.
El Dr. Aranda me planteó la solución mediante
intervención quirúrgica en el tabique nasal y en el paladar. Con esta
intervención podría solucionar el 80% el otro 20% estaría en bajar los kilos
ganados, en aumentar la actividad física y mejorar la alimentación. Hice el pre
operatorio y un día antes, asustado llamé al Dr. Aranda y le comuniqué que
suspendía la intervención posponiendola.“De acuerdo, en un año nos vemos, es lo
que me decís todos” sentenció con humor.
Durante el siguiente año no bajé de peso, me seguía
fatigando mucho al realizar los deportes aeróbicos, descansaba mal y seguía
friendo a todos a mi alrededor con mis ronquidos cada vez más intensos. Por lo
que, como me dijo el Doctor, volví a su consulta. Me recibió con la experiencia
que da el tiempo de la práctica profesional y con paciencia me volvió a
explicar todo e incluso me hizo referencias a personas que habían pasado por el
mismo trance con buenos resultados.
Hace un par de meses que me intervino en la clínica
Santiago. Los días posteriores a la intervención no son fáciles pero son
exactamente como me los contó. El tragar se convierte en una tortura hasta que
empieza a cicatrizar, y en el tabique nasal se empieza a sentir rápida mejoría
sobre todo a partir de retirar los drenajes, aunque queda sensibilizada la
zona, al menos, 2 semanas. Si se asimilan los parches todo irá bien, si no,
como en mi caso existe el plan B, que funciona.
Han pasado 2 meses desde la intervención. Realmente todo
ha cambiado espectacularmente: mi mujer me tiene en mejor estima, he iniciado
las practicas deportivas progresivamente, puedo subir al monte con los amigos y
puedo incluso hablar, voy a nadar, en bici y subo a hacer esquí de fondo con
muy buenas sensaciones, algunas de ellas perdidas. Siento que descanso mejor y
en estos momentos me encuentro atacando el otro 20% que depende de mí. Estoy
agradecido: new life.
Con total sutileza mi mujer me sugirió consultarlo con
un especialista, ya que ella debía acudir a la consulta del Dr. Aranda por un
problema con su voz, diciéndome que era especialista en los problemas del
ronquido. Acepté en buena hora y se destapó el verdadero problema, tras un
estudio del sueño se detectaron apneas del sueño. La prueba impresiona. Tabique
obstruido por golpes mal reparados y paladar retraído. Todo un cuadro más
complicado que el ronquido.
Cada vez que me decían que roncaba me sentaba
francamente mal, no lo creía. Lo cierto es que cada vez me lo decían más, hasta
el punto de preferir los amigos con los que viajo en moto pagarme una
habitación con tal de que les dejara dormir. Mi mujer debió aguantar lo
indecible y me despertaba, cada vez con menos miramientos, con codazos. Ya no
servía que cambiara de postura, roncaba en cualquiera de las posibles.
He hecho deporte toda mi vida, llegué a tener un VO2
máximo próximo a 80. Correr, ciclismo, natación, esquí de fondo...pero un buen
día empecé a perder fuelle, me sentía cansado durante el día y entre en ese
circulo vicioso en el que te cansas más, te vuelves perezoso y engordas porque
consumes menos, y para rematar comencé a fumar. No es de un día para otro
porque uno vive un tiempo de las rentas hasta que un día entras en deudas, en
este caso de oxigeno.
El Dr. Aranda me planteó la solución mediante
intervención quirúrgica en el tabique nasal y en el paladar. Con esta
intervención podría solucionar el 80% el otro 20% estaría en bajar los kilos
ganados, en aumentar la actividad física y mejorar la alimentación. Hice el pre
operatorio y un día antes, asustado llamé al Dr. Aranda y le comuniqué que
suspendía la intervención posponiendola.“De acuerdo, en un año nos vemos, es lo
que me decís todos” sentenció con humor.
LAS ADICCIONES
Tener una dependencia,
llenar la cabeza de una obsesiva idea, de un sentimiento que constituya casi el
único norte de nuestra existencia, que nos guíe, es el viejo sueño de la
humanidad. Sólo así, focalizando la atención, rompemos nuestra servidumbre
cerebral más sublime, la de los circuitos del cerebro profundo y primitivo, los
causantes de la mente habitualmente
dispersa y que nos amargan la existencia porque son capaces de ponernos de continuo frente a nuestro yo
más profundo, con su correlato de miserias humanas y, por tanto, de posible
infelicidad. Por eso están aflorando ahora tantas y tantas actividades
adictivas, tanta afición tendente a invitarnos hacía la concentración mental en
alguna actividad concreta que sea anestesiante.
--- Mi
deporte, oiga, el golf., es que” engancha”, oímos decir con demasiada
frecuencia a tanto y tanto neoconverso de la adrenalina deportiva.
Y mientras, los
médicos sonreímos, porque desde siempre hemos sabido que para tener la cabeza
despejada, no ha habido nada como ventilar bien los pulmones de vez en cuando.
Por eso, muchos hemos practicado deporte , convencidos de que la felicidad no
es que pueda estar en el movimiento, pero sí que es una buena herramienta que
acerca nuestra mente al grado más aceptable de confort físico y espiritual. Que
el cerebro funciona, me enseñaron, tanto
mejor cuánto mejor lo regamos con glucosa y
abundante oxigeno. Pero nos educaron también en la ilusionada idea de
que deberíamos de crecer procurando ser mejores personas cada día y a ser
posible también, con la adicción y ambición de no tener adicciones.
Es una aburrida
obligación, sin duda, esto de la medicina preventiva, lo de anunciar las cosas
que podrían sucederse y se suceden por
el mal hábito de hacerlas no precisamente de la mejor manera posible; pero es
lo que me enseñaron y lo que he procurado transmitir constructivamente con mi
palabra y , sobre todo con mi ejemplo, tanto a mis pacientes como a mis
cuatro deportistas y queridos hijos.
Sé, también como
médico, que no hay porque pretender ser más fuerte que la enfermedad y por
tanto, tampoco, tener la insana pretensión de ser médico de lo incurable, pero si
al menos el que hay que intentar y perseguir un grado de excelencia mínimo en
la vida.
Por eso, al ver a
tanta gente abocinada, a tanto adicto caído de bruces y merecedor de lástima,
con la cabeza baja, rendidos y obligados a mirar hacía abajo por la fuerza no
del enemigo victorioso , sino por su adicción informática o virtual, se me ha
encendido la pluma,. Y es que uno, no puede evitarlo, tiene la manía de
irritarse no solamente ante las adicciones, sino ante la estupidez ajena y por
consiguiente, igual que cualquier político destronado solo piensa, con
voracidad de caníbal, en volver a su placentero y bien pagado trono oficial,
así y ahora, viendo lo que por desgracia cada día se tiene que ver, no puedo
por menos que tratar el tema, el terrible tema de las modernas adicciones.
Hemos tardado casi
quinientos años en darnos cuenta que el tabaco es un desastre, da cáncer y todo
eso, como tardamos siete siglos en darnos cuenta de la salvajada del circo
romano o de aquello posterior de quemar durante tres siglos a los políticamente
incorrectos, vía Inquisición.
Ahora, comienzan a
invadirnos terribles adicciones, que están constituyendo una auténtica
epidemia, de la que los médicos, siempre tan silenciosos, tan pendientes por no
crispar aún más a la preocupada y crispada sociedad, no acabamos de querernos
darnos cuenta y, por tanto, de hacer la pertinente denuncia social. Algo que ya
en algunos países del sudeste asiático, como en Taiwán o Corea, han calificado
de auténtica crisis sanitaria nacional.
La cosa es seria,
verán; hasta hace bien poco , cuando teníamos la ocasión de reunirnos con
familiares o amigos a comer, por ej.,la cosa se compartía. De ahí el éxito de
nuestra dieta mediterránea, tan imputable al hecho de disfrutar de una dieta
sana como al de compartir conversación, familariedad o bromas de forma empática
y relajada. Pues bien, eso se puede acabar. Ahora, cualquier hijo, conocido o
simplemente saludado, en la reunión de marras antedicha, no tendrá
inconveniente alguno en pasarse por el arco del triunfo todas las saludables y
educadas normas sociales preexistentes, y sin reflexión ni consideración alguna
al respecto, a la consideración de que la tecnología está entorpeciendo
nuestras relaciones interpersonales directas, no dudará en dejarnos de lado, tirados,
entre los juegos de si iPod, sus redes sociales, sus tuits, sus WhtsApp, , sus
actualizaciones de perfil y hasta su posible subir las consabidas fotos de la
reunión; en fin, todas las desustanciadas cosas que envuelven y llenan su
cabecita de las nuevas adicciones, mientras nosotros podemos sentir que nos
encontraríamos mucho más confortablemente estando junto a nuestro perro, que
ante esa lamentable situación “pizzled”, como dicen los ingleses: una mezcla
entre perplejidad y estado de irritación o cabreo, que nos invade cuando
estamos entre gentes que nos están hablando, pero que con el “aparatito” entre
las manos, están como con cara de pensar en otra cosa, de no estar al cien por
cien interesados por estar a nuestra vera, mientras uno, queda no solamente
pensando en su perro, sino también
atónito y apenado al considerarlo una especie de homus ibericus vulgaris
o un misache, un sin sustancia, que diría Sender; un hombre de méritos
fácilmente limpiables con papel higiénico, vamos.
Pena o vivencia simétrica
a la vivida cuando estamos oyendo a un futbolista recién importado hablando su
simulacro de español, sin pudor alguno,
y del que tenemos que adivinar las tres cuartas partes de lo que quiere
decir.
Por los años cincuenta
era cuando alguien de reconocido prestigio y talento dijo…”la marea de la
revolución tecnológica, podría cautivar, hechizar, deslumbrar y seducir al ser
humano…, en contra del pensamiento meditativo: la capacidad de reflexión , la
auténtica esencia de nuestra humanidad”.
Lo sabemos de sobra,
ahora que cuánto más distraídos estamos tenemos la certidumbre de que más
superficiales nos hemos vuelto. Y, así nos va, entre tanta y tanta Tv y
cultureta basura como nos inunda por doquier, porque “cuando el sol de la
cultura está tan bajo en el horizonte, incluso los enanos proyectan grandes
sombras”, ya lo saben.
Escribo y denuncio
tratando de eludir mi responsabilidad como sanitario; que la resignación no es
ni decente ni digna y porque, ante todo lo contado, uno está acabando como
dícese que acabó la Sanchica de nuestro Quixote…”que se le fueron las aguas al
saber que su padre era gobernador”.
POSDATA: Y hay,
afortunadamente también, adicciones
constructivas y gratificantes, como la de nuestros amigos y paisanos, D.
Eduardo Naval y Sra., cuya magnífica colección de juguetes antiguos expuesta
estos días en el Centro Cultural del Matadero constituye una auténtica tormenta
emocional para los que peinamos canas. Se la recomiendo; viéndola y
disfrutándola, uno puede acabar hasta reconciliado con la sensibilidad y con el
viejo pensamiento de que el hombre aún no ha dejado de existir del todo entre
los hombres. Feliz Navidad
LA SANIDADPublicado, hace tiempo, en la prensa regional y que comparto con vosotros por su aún lamentable vigencia.
En el País del 30 de diciembre y en la sección de cartas al director, el Dr. D. Diego Reverte, confiesa ser un sanitario con 40 años de ejercicio en la sanidad pública. Aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid y que el Duque de Lugo ha sido, lamentablemente, ingresado en un hospital público, como si pretendiese ser un hecho paradigmático, para lanzarnos a la cara las excelencias de La Cosa Pública.
Pues no, mire, Dr. Reverte, y ello, porque cuando D. Juan de Borbón, q.e.p.d., tuvo una neo de laringe, fue a la privada de Pamplona. Y luego sus nietas Elena y Cristina, dieron a luz en las clínicas, también privadas, de Santa Elena y Teknon. Así es que, 3 a 1. Y cuando antes, el viejo y sabio profesor Tierno Galván, se encontró mal, hizo con su esperanza lo que le dio la real gana y se fue a la privada, imitando a la extinta Pilar Miró, q.e.p.d. que se había operado de corazón en La Concha, porque Julio Feo, ya también antes, se había arreglado su hernia discal en la clínica de La Zarzuela. ¿Quiere que sigamos, el resbaladizo hilo de su argumentación?
Uds. los cofrades de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, siguen como siempre, remisos, con el bisturí presto en la pluma, dispuestos a anatemizar a la medicina privada, intentando coger el rábano por la hoja más podrida que aparezca, para darle mayor sabor a sus migas.
Ivan Illich, el personaje de Tolstoi, decía a su familia, en su lecho de muerte: ¡Dejad de mentir! ¡ Vosotros bien sabéis, y yo sé, que me estoy muriendo! ¡ Conqué al menos, dejad de mentir!
Y uno ya no puede ni debe callarse más, porque estoy hartito de que intenten demonizarnos, de que vean nuestra praxis dirigida únicamente a ganar dinero, o que nuestros intereses les parezcan incompatibles con la nobleza de los suyos, cuasi divinos. Hartito de que nos consideren menores de edad, a los que elegimos hace años el camino de la libertad de elección para nuestros pacientes. La defensa del consumidor, en suma, algo que debería constituir su norte de hombre europeo.
Parecen Uds. accionistas o herederos del agonizante Insalud, profundamente egocentristas, como buenos médicos. Pero, ¿por qué ese fanatismo? Entreveo en Uds. un tufillo de actitud ética, que deberían emplear correctamente, a mi parecer, y si me lo permiten, haciendo más bien apología de la ética de la libertad.
Deberían fijarse más y ver la enorme frustración y desengaño de sus compañeros, que quisieran y no pueden hacerlo mejor. Siempre con prisas, con malísimo humor, sin medios en muchos casos, y sin tiempo siquiera para oír los objetivos de sus pacientes. Solicitando a estas alturas, toda la medicina primaria, la concesión de la limosna de 10 minutos para la consulta de cada paciente, o la continuada indignación de los médicos de urgencias móviles, subiendo y subiendo escaleras, solos por la ciudad y en la noche con un fonendo como único acompañante, signo de prestigio, de autoridad y de distanciamiento, esquivando a cada minuto la propensión a la cólera de sus usuarios, por la tardía y pobre asistencia. O si lo prefiere, hablamos de las listas de espera (llame para que le vea el oculista, por ejemplo) o de las camas atravesadas. – Oiga, de paciente-televisor, me ingresaron en la Casa Grande, a los pies de las otras tres camas.
Y por qué no hablar de los enormes agujeros económicos de los hace años transferidos Insalud andaluz y catalán.
Proclame la libre elección de sanidad pública o privada y pida igualdad de trato económico oficial para ambas, porque sino seguirán Uds. diciendo siempre medias verdades (Aragón recibirá aproximadamente unas 12.000 ptas. por aragonés / mes, mientras que la póliza más alta de CajaSalud o Adeslas, por ejemplo, no supera las 6.000 ptas. por paciente / mes) Aspire a que todos nosotros podamos elegir como nuestros vecinos europeos, no sea ludita, oponiéndose al progreso, como hizo Felipe II, prohibiendo a sus súbditos en aquel entonces, estudiar en universidades europeas.
Deje que sus compañeros al salir del hospital no se amarguen, viendo que no llegan a fin de mes ¿Sabe que la medicina que Ud. defiende ha tenido un 68% de pérdida de poder adquisitivo en los últimos 10 años? Qué se vayan a sus consultas privadas, a ser libremente elegidos por sus pacientes, su fuente de felicidad más auténtica, aunque luego las aseguradoras paguen como paguen, que eso es harina de otro costal y es lo de menos.
Y el que más chufle... capador, que dicen por esta tierra aragonesa. No prohíba la esperanza y la libertad, hombre, que Uds. bien que buscan atajos con sus amiguetes médicos, en las listas de espera de su familia. Atajos y habitaciones adecuadas cuando a algún ser querido le toca estar de usuario-televisión o tiene de vecino de habitación a alguien no deseado.
No sea como aquel médico que lo prohibía todo y que hizo decir al nuevo-rico-constructor local -"desde que ha venido este médico, no se siente placer en ser rico"
Un abrazo desde esta Huesca tan lejana