miércoles, 11 de diciembre de 2019

ESPERPÉNTICOS CAMBIOS


ESPERPÉNTICOS CAMBIOS: Climático y político andaluz
                                                               (En clave de Sol…fa )

¿Pero cuántas cosas no habremos hecho bien para encontrarnos hoy como nos encontramos en los dos ámbitos?. La eterna pregunta de la humanidad, a toro pasado, tras cualquiera de las mil convulsiones sufridas a lo largo de su aciaga historia. Pero el advenimiento de las nuevas catástrofes, nos han pillado una vez más y como siempre, no solo mirando para otro lado, sino incluso fomentándolas con un marketing y una publicidad tan agresivas que nos han llevado adonde estamos, al paroxismo consumista y todos sus efectos secundarios, tanto en el clima como en la política presente, propiciando por ej. y entre otras mil lindezas posibles, viajes como los del Inserso a bajo costo, pero de altísimo bufett libre, donde cada quién puede y debe de atiborrarse hasta niveles de glucemia y de colesterol rayanas con la eutanasia activa. Valga este vulgar y simplón ejemplo, vivido de forma personal hace poco.
Y de igual manera que se nos ha invitado a acabar con todo lo consumible de nuestro entorno, se nos ha inculcado una cultura democrática cuya finalidad ha sido no ya la de ser mejores viajando a nuestro propio mundo interior para construirnos, sino otra mucho más perversa, la de incitarnos de continuo a salir fuera de casa como lobos hambrientos para fagocitar a carrillos llenos bien turismo o la “bien pagá” política . Nos han intentado inculcar unos y otros que accionando y accionando de continuo la gratificante palanquita de hacer cosas, como cobayas de laboratorio, podríamos llegar hasta a salir en la Tv a cambio de migajas de reconocimiento social tan necesarias para la cosecha de cualquier posible despistado voto posterior.
A todas horas no podemos ver más que eso en cualquier medio: el amargo caldo de cerebro político, intentando vendérsenos, en la idea de que de comprarlo, ellos a cambio, van a seguir dándonos y dándonos más cosas, en una retroalimentación que ya vemos a la ruina que nos está conduciendo. Ellos, los políticos, que muchísimas veces no parecen sino comandos de marines con la única misión de reventar las arcas públicas ( dicho sea con todas las honrosas excepciones que podamos conocer) para conducirnos hasta aquí: a la ruina del gasto y a un déficit público tan contaminado y preocupante como el del metano expedido por nuestros rumiantes por un lado y, por otro, a la acidificación no solo de los océanos, como dicen los científicos, sino de la mismísima vida social. Las paradojas del cambio: se nos dice por un lado que los insectos y aves han disminuido a la mitad, mientras que los otros depredadores peculiares, los de la casta política, campando a sus anchas, se han podido multiplicar. Los primeros, por los pesticidas y los segundos, por la Cosa autonómica y sus asesores mil.
Pues bien, ahora con el chapapote político y medioambiental hasta el cuello, no puedo dejar de recordar a Valle Inclán, el rey del esperpento, el capaz de deformar la realidad hacia lo grotesco o absurdo como nadie. Y llego al recuerdo de este género literario, al ver como esta irritada sociedad ha tenido que recurrir finalmente a una Greta, que no Garbo, una virginal y adolescente sueca, una ecologista de pitiminí,en plan monstruo mediático, para pedirle que de forma apresurada y grotesca se ponga a remediar descosidos. Pobrecilla, de la que cuéntase que al llegar asustada a Madrid y decir “hola”, una sevillana que estaba recibiéndola no tuvo inconveniente alguno en mascullar…”Jezú, guapita, con una ola como eza ze debió hundí er Titani!
Permítanme todo lo anterior, de un patetismo casi tan lamentable como la situación del otro día creada por el circunloquio de la sultana andaluza, de Susanita “la del perdón chiquitín” en la Sexta-tv: la tele que de sobra lo sabemos, en su manía de desacreditar a quién le viene en gana, la dejaba hablar y hablar, para que pudiera casi acabar haciendo reir a todos los españoles con sus conclusiones de Perogrullo, con aquello de “a mí y a mi chico, al Manolo y al Pepe…que nos registren, que solo hemos administrado durante unos treinta y cinco años algo así como una academia de lambada socialista para divertirnos y ayudar, eso sí, al que no supiera bailar, fartaría máá!
Viéndola hablar con aquél cuajo (los enzimas que son siempre tan capaces de reconvertir la leche como las cosas de la vida), acabé sintiendo como andaluz viviendo en la diáspora, el que de no haber existido el autor de las Sonatas, el Esperpento se habría hecho famoso en mi querida Andalucía. Contaba el gran Tico Medina que enseñando Sevilla a un amigo inglés en coche de caballos, el cochero, al llegar al grupo escultórico dedicado a su poeta, Bécquer, a la entrada del Parque de María Luisa, exclamó: “Miren, ahí eztá er monumento del Amó y eze zeñó e Júpité, er dió del amó, y loz que están a zus pié zon lo amante de terué…el Romeo y la Julieta. Así, con un par casi tan gordos como los de la Sultana el otro día refiriéndonos su versión personalísima del terrible expolio al que se había sometido a mi noble como entrañable tierra, mi querida Andalucía, mi oasis al que siempre necesito volver desde el destierro: ayer tan llena de palmeras sin gusano, y hoy, por el contrario, tan llena de bípedos camellos como de “agusanadas cosas”.
“Somos satíricos porque queremos criticar abusos, porque quisiéramos contribuir con nuestras débiles fuerzas a la perfección posible de la sociedad a que tenemos la honra de pertenecer”. Larra dixit.

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino


domingo, 24 de noviembre de 2019

ESTUPOROSO ERE


ESTUPOROSO  ERE

Pobre abuelo Luis y pobre familia la nuestra; cuánto hemos debido sufrir por culpa de haber creído en milongas, en la Igualdad, la Fraternidad y la Solidaridad, los ideales paridos por la Revolución francesa. Ellas fueron las responsables de amamantar al recién nacido socialismo posterior y capaces también de abducirlo y  de arrastrarlo, haciéndole creer que sería una buena causa por la que vivir y hasta morir si fuera necesario, en aras de un mundo mejor. Por eso él fundó el socialismo en nuestra tierra, allá por los años treinta del pasado siglo para, inmediatamente después, cuál “un pequeño Mandela”, ser encarcelado en el año treinta y uno en el penal de Cartagena, junto al gran Tarradellas y por asunto relacionado con la huelga general de campesinos. Luego, llegó la incivil guerra e intuyendo lo que ocurriría a sus vecinos de la derecha, viviendo en zona roja, si él huía, como hicieron los cobardes intelectuales firmantes en Madrid del Manifiesto por la República, prefirió quedarse para convertirse en un peculiar carcelero que encerrándolos en la Iglesia, pudo así proteger sus vidas de las cuadrillas asesinas de Úbeda y Torreperogil que borrachas de fanatismo y odio, se dejaban caer de vez en cuando, demandando su dosis de sangre, crimen y horror, después de haberlo ejercido de sobra en sus respectivas localidades. Pero en Sabiote, mi pueblo, no murió nadie, está en la historia, porque él, hombre de prestigio político y valor, supo anteponer el “aquí no sobra nadie, aquí todos somos necesarios” al plomo y la locura de sus exigencias.
Valga el terrible, impudoroso, personalísimo e inevitable preámbulo como sucinto homenaje a la honrosa memoria de su honor y como desencadenante de las siguientes, obligadas y liberadoras palabras.
Abuelo Luis, moviste el árbol del incipiente socialismo con la sana idea de que tus vecinos, amigos, hijos y nietos pudieran tener un mundo mejor y sin embargo aquello acabó como acabó. Lo que te pasó tras la guerra, la familia decidió olvidarlo para poder seguir viviendo, pero ahora, me siento obligado, concernido a estas palabras…a estas alturas de la vida. No lo puedo evitar, tras ver como las nueces que han ido madurando poco a poco en aquél nogal que plantaste tú y otras muchas gentes de buena voluntad, han ido cayendo donde menos hubiérais deseado ni querido. Nos lo acaba de confirmar la sentencia de los ERE. Sentencia que cuánto más la leía más me iba acordando de ti a la vez que me iba sumiendo en un estado de estupor, de shock casi paralizante. Y reacciono ahora, a los días, cuando la colosal desvergüenza de los condenados y la ciénaga sevillana de sus aúlicos-recoge nueces no paran de seguir provocándonos con el mantra de “el Manolo y el Pepe no se han llevado nada al Papo”, como si el cobrar en especies, en votos para el poderoso poder, no fuera una forma de pago como otra cualquiera.
Ellos, los miserables en los que subyace la pretensión de hacernos creer que han venido siendo algo así como los bondadosos Robin Hoods de los alcornocales de Grazalema, mientras nos repiten y repiten el mantra de la archimemez que pretende sentar doctrina .Aunque he de confesar que a los médicos no nos asombran dislates así, sabiendo como sabemos mejor que nadie que el enfermo, cuánto más grave, menos siente sus propios problemas. Por eso, no nos extrañó el cuajo con que el otro día, Susanita” la del perdón chiquitín” se nos manifestaba en aquellos minutos de pornocracia químicamente pura. Pobre Susanita, la compostable, la del triste, patético e incierto futuro, ayer hada madrina seudoprotectora de media Andalucía y hoy casi una doña Nadie en vergonzante almoneda. Y pobre Sur, con más trileros que en las Ramblas, capaces ellos tanto de un roto como de un descosido: desde falsear la ley de Presupuestos como de engordar sobrecostes o ayudas atípicas a las empresas “de los henmmanos”, según ya tenían aprendido de El Guerra, aunque ahora, a su lado, bien pudiera parecernos un pobre y simple aprendiz de brujo…¡quién nos lo hubiera dicho hace años!
“Deberían de suicidarse todos ellos, como acto patriótico”, recordando lo que diría Unamuno a Azaña en su día, viendo y sintiendo todo el dolor que su banda había causado a España. Decía aquella terrible frase y esta otra sorprendentemente profética:” El Autonomismo cuesta caro y sirve para colocar a los amigos de los caciques. Habrá más funcionarios provinciales y municipales. La burocracia crecerá de tal modo que llegará un día en que todos seremos funcionarios.
Y aún más, leyendo la sentencia, y a fuer de abusar de sus palabras, no podía por menos de recordar de nuevo su profunda sabiduría sobre la pomada. Decía de ellos: “Tienen el alma seca, muy seca, es el suyo socialismo de exclusión, de envidia y de guerra, y no de inclusión, de amor y de paz. ¡Pobre ideal, en que manos anda el pandero!
Mira, abuelo Luis, te lo venía diciendo desde años atrás, cuando bajaba desde el Pirineo a ver tu tumba, que me daba perfecta cuenta de que la tierra que abandonamos, tú voluntariamente, harto ya de todo y todos, y yo por necesidad, llevaba tiempo y tiempo acostumbrándose a vivir en una especie de locura colectiva en que cualquier chiquilicuatre podía acabar mandando y empobreciendo a todos. Y ya lo ves, por haber mirado todos para otro lado, ahora también todos andan preguntándose si al final de los finases, de las decenas y decenas de juicios pendientes aún, como siguen diciendo por allá, habrá cárceles suficientes para tantos potenciales huéspedes o si por el contrario no tendremos que habilitar de nuevo la isla de Cabrera, como ya se tuvo que hacer en el siglo xix tras el choriceo y expolio Napoleónico correspondiente.
Viendo a Susanita “la del Papelón”, como te decía, y mientras nos pedía eso, acabé de nuevo (perdona mi Unamunismo recalcitrante), por recordar  finalmente a mi querido D. Miguel dirigiéndose a Alfonso XIII :”Tenga piedad de la pobre España y no añada el sarcasmo a su opresión. No se burle de nuestra patria. No se puede seguir así, porque el día de la justicia pronto pondrá su mano sobre su hueca cabeza.
Abuelo Luis, mis anestesiantes lecturas siempre me han hecho olvidar el dolor del exilio y escribo, ya te lo he dicho alguna vez, porque Cicerón me enseñó en algún momento hace años…”Nunca tengas vergüenza de decir lo que no te has avergonzado de pensar”.
Recibe el abrazo que nunca pude darte, abuelo.
Luis Manuel Aranda
Médico-Otorrino

martes, 22 de octubre de 2019

LA ENTELEQUIA


LA ENTELEQUIA

Dícese de algo que es irreal. De irrealidades y, de otras, no tanto, pretendo escribir inspirándome en Fdo. Savater y rindiendo este mi pequeño homenaje al lúcido fundador de BASTA YA, aquella idea que constituyó el principio del fin de la otra locura vasca. Lo hago así porque no soy capaz de responder de otra manera a esta otra, a todo esto tan cansino, por el hastío y, tal vez, porque tanto mi familia como los escolapios de Getafe me enseñaron en su día a enfrentarme a las injusticias, a no mirar para otro lado cuando hiciera falta. Por el hastío del Procés, la mosca cojonera que no deja de incordiarnos de continuo; casi tanto como el agresivo marketing de esa empresa de seguridad que inmisericordiamente tampoco deja de recordarnos el que podemos ser asaltados, robados y humillados. ¿Qué diría la sociedad si los médicos, al calor del humano negoci, nos avasallara, importunara y angustiara también todas las horas con anuncios institucionales advirtiéndonos de que cada día que amanece puede traernos un cáncer no deseado, invitándonos por ello a pasar por la preventiva taquilla galénica?
No hay derecho por las cosas que nos pasan. Suponíamos que la democracia iba a ser  algo así como el regalo de un cántaro lleno de miel o de salutífera agua, mientras lo hemos recibido rebosante de un inhumano fet diferencial : el de que cada quién, a falta de ideas más constructivas, aprovecha sin cesar su poder subrogado, el autonómico, para encontrar mucho más donde residen los separadores genes diferenciales que los de la felicidad ante la posible comprensión y admisión del otro, del diferente.
Viendo las terribles cosas que acaban de pasar por Cataluña, no puedo dejar de pensar en aquellas pedagógicas y formidables clases del eminente psiquiatra Vallejo Nájera por la Complutense de Madrid. Las adobaba con casos prácticos de carne y hueso y, para ello, todos los años traía pacientes del hospital psiquiátrico de Leganés. Pacientes que, anhelantes, esperaban ansiosamente su día de gloria en la universidad, para exponer cuál pavos reales, o catedráticos, todas sus convicciones y certezas: la del valor de la moneda de su país, de su posible independencia de Marte o de toda la vida idílica que tenían o que pensaban tener en su galaxia. Con un par.
No lo puedo evitar, aquellas clases cada día se me hacen más presentes, viendo lo que uno tiene que ver: todo el catalanismo independentista intentando automantenerse para seguir viviendo de la mamandurria, en mayor o menor grado, mientras justifican y justifican la ficción de su doctrina, del circo montado, y del que por momentos ve con estupefacción como le crecen sus asqueados enanos por todas partes. Los contrariados personajetes, que por vivir más cerca del suelo ven lo que los más altos parecen no ver : como se hacen daño a sí mismos. Por eso andan y con prisas, intentando abandonar a su suerte al Bombero torero, al comprobar las contusiones recibidas por la entrada de un torito español que no habían imaginado tan bragao.
Y, mientras les llega la baja, no dejan de consumir psicólogos, tranquilizantes e hipnóticos, al enterarse, por ej. de que ya nadie quiere ir a Cataluña en los casi regalados viajes del Imserso, entre otras miles de lindezas económicas del desastre. ¿Acaso desconocían como admitiría A. de Tocqueville, el que una república sana sólo se deriva de vínculos cívicos y familiares sólidos, algo que ellos han dinamitado sin visión ni piedad alguna?. La han dinamitado y ahora se encuentran los muy, con lo inesperado: Ay, la cara de póker, de no entender nada, de ese chulito de Congreso de pelo fashion y mofletes, suponemos que de enrojecida vergüenza, viéndose ayer increpado y tratado de traidor españolista por sus vecinos. Qué satisfacción, que sutil venganza del justiciero tiempo, el que suele acabar poniendo a cada quién en su sitio.
Personaje obtuso, con cara más de personaje de zarzuela, de pañolito y todo en la solapa, el que puede que hasta sepa y todo aquello que Tito Livio decía a Fabio Máximo: “ es preferible que un enemigo sabio te tema, a que los amigos necios te elogien”, o que también sepa aquello de que la Revolución Francesa comenzó como la de ellos, con una fe ilimitada en el sentido común de las masas, para acabar como acabó, con la aplicación de la guillotina a todo bicho viviente que se pudiera salir de lo políticamente correcto. ¿O acaso no conocía cosas tan básicas, un personaje  como él, que va de enterado?¿De dónde viene entonces esa su cara de Saturno que le vimos anoche, tras sentirse devorado por su propio hijo, al contrario de aquél otro de Goya?.
De Saturno o de lelo, de no entender nada, precisamente él, que hasta ayer mismo podía pensar el que sólo los demás, los constitucionalistas, esas raras avis, se merecían todo el odio posible, mientras, tristemente, comprobaba la triste realidad, la de que ya, ni desde dentro del útero materno, el inefable y Omnipotente Procés, se puede vivir seguro.
Lo tiene dicho Maquiavelo:” entre locos, es una locura inculcar el decoro de la lucidez”. Qué crueles sus colegas, sr. de los mofletes rojos, repudiándole precisamente a Vd., que viene, como todos ellos, desde la misma filosofía: la de dividir el mundo, de forma beata y simplona, entre buenos y malos.
Y, acabo, pidiéndoles perdón por mi abuso de las sabias citas, pero con otra final, dirigida y dedicada a tanto español catalán de bien que, de sobra lo conozco, no cesan de rearmarse tanto moral como cívicamente :”Yo no creo en un destino que caerá sobre nosotros hagamos lo que hagamos, creo más bien en un destino que caerá sobre nosotros si no hacemos nada”, Churchill dixit. Ánimo, amigos!!!

Luis Manuel Aranda
Médico