domingo, 13 de septiembre de 2015

DE COÑAS Y TELEFONÍA MÓVIL



                                           DE COÑAS Y TELEFONÍA MÓVIL
    
                                           Coña, del dicc.: guasa, chunga, broma


Más bien, de pesadas bromas, vaya. Comenzó, les confieso, a divertirme el aparatejo en sus albores. Eran pocos y ponían una nota de color en nuestras calles, teatralizando, histrionizando a personajes que con caras como de estar encantados de haberse conocido, iban diciendo por ej, solos  y paseando, cosas como esta:
Oiga, oiga ¿que el tren viene demorado?
¡Y a mí que me importa el color que trae, yo lo que le pregunto es si va a llegar o no a su hora!
O bien, a personajes peculiares, con escoba y carro de basura en una mano, mientras con la otra hablaban, portando además su iPod al cuello, dejando constancia pública de su nivelazo, o algún “colaborador inmobiliario” como se llaman ahora algunos de los muy dignos y solicitadísimos albañiles, con una paleta en una mano y en la otra su chisme, hablando a voz en grito de que la moderna ventana que había puesto, tenía hasta rotura de puente térmico y todo, nada menos.
Los móviles, tan pequeños casi como la meada de una perra en celo y sin embargo con tanto valor añadido, porque han conseguido convertir en snob a gentes que jamás lo hubieran imaginado; introduciéndose gracias a él en manías o gustos hasta hace bien poco más propias de gentes ricas o de la jet-set.
Me prometieron prometedores sus inicios, es verdad, pero ahora, ya totalmente telefoneizada e hipnotizada con la nueva adicción, uno se pregunta si no nos habrán atrapado en una encerrona lamentable de la que será ya muy difícil salir, como si de una hipoteca larga, larga, se tratase.
A estas alturas, de sobra sabemos que todo progreso suele venir trufado de vicios ocultos que el justiciero tiempo se encarga de irnos desvelando, como por ej. nos ha pasado con el tabaco o con la democracia y su ruina sobreañadida, con sus depredadores e inhumanos pelotazos urbanísticos.
Y esta moderna telefonía inalámbrica no iba a ser menos, llena de fotos, palabras, manos libres, vibradores, etc, etc, empieza también a desvelarnos sus múltiples efectos secundarios. Comienzan a conocerse ya trabajos científicos serios que hablan de la existencia de alteraciones importantes en el esperma humano entre los efectos secundarios objetivos, mientras que entre los subjetivos, todos nosotros y a diario, convendrán conmigo, en que también estamos a un posible infarto de etiología telefónica. A eso, o a acabar neurotizados y con ganas de destrozar al aparatejo,cuando “gentes con menos agua que un cuartillo de vino” (Quevedo dixit),se creen en el derecho de importunarnos y quebrar lo que deberíamos de considerar y reivindicar como más sagrado…nuestra propia intimidad. Complicándonos la vida, ofreciéndonos de continuo y machaconamente, casi siempre con exóticas y melifluas voces, fondos de inversión, seguros, vinos afrutados o naranjas de la China. Importunándonos y asaltando nuestro descanso como auténticos ladrones.
Y, mientras, los queridos Ecologistas en Acción, desaparecidos, más preocupados, supongo, por el oso pardo pirenaico.
  --Oiga.., le llamo de Financial!!!.De Financial…leches!, piensa uno mientras oyéndolo va armándose de fuerza para el exabrupto posterior, tras recibir la quinta llamada del día y poder responder…
----Oígame Vd…¡dejen de tocarme ya de una vez los anuncios, que ya vale!!!
¿Acaso no sufren sus coronarias como las mías, aunque sea en otra dimensión telefónica, cuando tras llamar a algún centro, clínica o sitio que se pretende chip o vip, oye eso de …”nuestros operadores están ocupados en estos momentos, manténgase en espera,”, mientras nos encontramos cuál toritos, cuadrados y a la espera de que nos puedan meter la cosa hasta la empuñadura?.
Que los médicos sabemos muy bien, y Vdes. también, que todas las emociones negativas que nos crucifican pueden tener las consecuencias propias.
¿Tendría razón Américo Castro cuando decía aquello de que los españoles somos incapaces de armonizar los anhelos íntimos con la convivencia social?. Y, a uno, que como a Joaquín Costa, le gustaría vivir en el campo, concentrado en su propio equilibrio, escuchando la voz de los peñascos, árboles, pájaros e insectos, oyendo solamente el gran silencio amigo y soportable de la nada, no puede dejar de clamar contra esta nueva moda que victimiza a la sociedad, a todos nosotros, esclavos y puede que hasta infelices adoradores del nuevo becerro de oro: el nuevo animal del exceso de comunicación e información que nos tiene corneados, intoxicados, de tanta contaminación acústica y tanto malestar psíquico como nos produce.
En resumen: Los escolapios y el Evangelio, me enseñaron hace ya muchos años, que lo importante no es lo que se es o se tiene, sino el buen o mal uso que se hace de ello.

POSDATA---“EL HOMBRE SIEMPRE BUSCA LA COMUNICACIÓN. PERO CADA DÍA VA A SER MÁS DIFÍCIL, PORQUE AHORA TODO EL MUNDO ESTÁ CONTINUAMENTE COMUNICÁNDOSE”, tiene dicho un sabio humorista.


sábado, 5 de septiembre de 2015

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE CICLISMO



Campeonato de España de ciclismo para médicos

Se ha celebrado en Huesca hace pocos días. Por casualidad me enteré y, porque para un servidor ciclismo y felicidad siempre han sido términos sinónimos, me subí al carro sin pensármelo dos veces.
 Mi hijo Luis, de valor ciclista acreditado, certificado incluso por la  dura academia de la Quebrantahuesos, me inquirió al enterarse…¿pero tú sabes, papá, donde te vas a meter?. Mira que eres desde nuestra más tierna infancia ciclista de los de cicloturismo, y una carrera es otra cosa; sábete que cuando a un ciclista moderno nos ponen un dorsal, entonces se nos cruzan los cables y sólo pensamos en ser máquinas de humillar al enemigo. Qué aparcamos la humanidad y todo eso, tan hipocrático. Qué nos convertimos, simplemente, en un fin para otra cosa, no lo olvides.
Pero a pesar de su cariñoso y sabio consejo, a pesar de que el deporte de la bicicleta se está convirtiendo en algo cada día más peligroso, de a tres muertos/mes, son tales sus propiedades salutíferas, que seguí en el empeño, porque llevaba unas semanas previas de sabores agrios, literariamente hablando, y precisaba de un antídoto, de un paréntesis vital dulce ante tanta y tanta preocupación espiritual suscitada. Necesitaba de un bálsamo de Fierabrás, viendo como veía que a pesar del tiempo transcurrido y desde 1.816 en que lo dijo, el tiempo de evolución histórico socio- político, parece que no nos ha servido para nada. No aprendemos.
Decía Larra, viendo el patio del momento…”tenemos muchos políticos con la altura justa para darle la mano a los niños”. Con anterioridad, y perdón por los cultismos, leía a Donoso Cortés, escritor como el anterior surgido tras la guerra de la Independencia, en la primera mitad del XIX y en su Ensayo sobre el catolicismo, en una carta dirigida a la reina madre, Dª María Cristina de Borbón, decía…”las clases menesterosas, Señora, no se levantan hoy contra las acomodadas, sino porque las acomodadas se han resfriado en la caridad para con los menesterosos. Si los ricos no hubieran perdido la virtud de la caridad, Dios no hubiera permitido que los pobres hubieran perdido la virtud de la paciencia”. Todo tan actual como preocupante.
Así es que cabizbajo como andaba y ajeno incluso a la puñetera bronquitis que venía arrastrando, me inscribí ,no sin antes haber pactado con mi mujer en que debería de esperarme en Monflorite, por si tras su subida, decidía que ya estaba bien. Así aprovecharía para conocer, al fin, nuestro lastimoso aeropuerto, de tan triste fama y memoria.
Llegó la recogida de dorsales la tarde anterior, y como bien comentaba mi hijo, ya sea por la adrenalina, las endorfinas o vaya Vd. a saber, al recibir el rutilante número, dejé la tosecilla que venía arrastrando y comencé a sentirme con veinte años menos, a mirar de tú a tú, vamos, a los cien compañeros participantes  que conocí a continuación en la recepción que tanto Colegio de médicos como Ayuntamiento nos ofrecieron en el Casino, en donde el segundo edil, el Sr. Gella, nos dirigió sus amables palabras de circunstancias, con la consabida coletilla también de …”que debíamos de perdonar a la señora alcaldesa, porque sus problemas de agenda le impedían compartir con nosotros tan señalado momento”. Campeonato de España, sin cámaras, y sin alcaldesa. Para llorar. Bien es verdad que al día siguiente nos acompañó, dicho sea en honor de ella y nuestro.
Lapsus aparte, la recepción constituyó como un primer round que nos sirvió para medir al de la otra autonomía, al enemigo, que en algunos casos venía hasta con pantalón corto, pierna y cabeza afeitados, en plan intimidatorio total. A mi lado, tuve un clon de Pantani ¿ recuerdan a aquél” diablo italiano”, tristemente fallecido?. Un camarada de Bilbao, como un Dr. Infierno, tan puesto, ciclablemente  hablando, que uno no pudo aguantarse la tentación de espetarle…¡Ayvalahostia, Patxi, con tu pinta, como no corras con una mano atada a la espalda, aquí nadie tiene nada que hacer mañana!, a lo que él, con cara circunspecta, cara autonómica, me respondió…”mira, tobarishi (camarada, en argot de Bildu), uno, con ser de Bilbado, ya no necesita ganar nada, tiene más que suficiente. Así, con un par.
Luego, tal vez por aquello de que la elegancia está en pasar desapercibido y más aún en ciclismo, en donde el factor sorpresa es fundamental, llegó a ganar un joven, un R-l o R-2 de Pamplona, compañero de leche de Indurain( sí, que sus madres compraban la leche en la misma lechería, debe ser), y más bien con cara de angelote mofletudo de cualquier cuadro de Murillo que de ciclista-de-pañuelo-pirata-con- la-cara-de-matar del anterior.
Bueno, pues aún visto lo visto, decidí participar aunque fuese como R-43 (médico residente de cuarenta y tres años tras acabar la carrera), pensando sólo en que llegaría el último y en demostrarme que mi autoestima, una vez más, estaba no tanto en tener un buen auto, como creen los de mi pueblo, sino en saber dejar a mis nietos el regalo de la ilusión, aún a mi procelosa edad.
Y, acabé la carrera aún con el viento de  cara, valiéndome, bien es verdad, de los trucos que la edad nos va concediendo, todo sea dicho. Sí, y es que la hermana Cruz Roja, una vez más tan colaboradora y altruista, decidió asignarme sin costo alguno de mi parte, la ambulancia escoba. Sólo gracias a ella pude acabar. Sus reconfortantes acelerones, en los repechos, constituyeron como un aplauso, o más bien como un auténtico boca a boca espiritual. Gracias, D. Francisco Barreña, presidente de la Cosa. Le debo a Vd. un cortado cuando nos veamos.
Por fin acabó todo felizmente, pero viendo la comida final de fraternal celebración, con médicos de todas las autonomías abrazándose y estrechando vía deporte lazos de hermandad que luego la política se puede ir encargando de disipar, uno, lamentablemente, volvía al estado mental agrio, de suspicacia de los días previos a la carrera, y es que viendo a más de un presidente colegial o tesorero, incluso con señora/marido incluidos, acompañantes del evento, no podía por menos de pensar si nuestros queridos colegios profesionales no estarán aprovechando, vía Junta Directiva, estos acontecimientos tan  alejados de la gran masa colegial en beneficio propio, y más ahora cuando comienza un nuevo tiempo en que Felipe VI acaba de pedirnos una más estricta ética en todos los niveles posibles y más aún cuando somos depositarios del dinero ajeno.
Suspicacia, sospecha o desconfianza que quedaría satisfecha si alguien, privada o públicamente, me pudiese confirmar lo contrario.
Dicho sea todo lo anterior con mi más sentido pésame a toda la familia ciclista por el pasado y trágico fin de semana  vivido. Descansen en paz los compañeros fallecidos  por las vías verdes que el buen Dios les debe de tener preparadas allá por las nubes.

Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino

LA CERTERA EDAD



    LA CERTERA EDAD
            Para Cristóbal

Mi amigo Pedro lleva habitando en ella varios años y ha llegado esplendorosamente adonde está, a sus setenta y pocos años, tras haber pagado el peaje de una vida dura de austeridad y trabajo, que le permite ahora el poder presumir de haber hecho un patrimonio muchísimo mayor que el que recibió de su padre. Una de las claves , sin duda, de su éxito y respeto ajenos logrados en este efímero mundo y ,como ha llegado a la edad de la sensatez, de la serenidad y en la que empieza uno a sentirse molestado por demasiadas cosas, él, que sabe transmitirnos siempre la sensación de hablar desde la reflexión, del pensar antes que hablar, cuando nos vemos ,también bajo la frustración y la desilusión del constatar que no hemos sabido construir un mundo mejor de valores que legar a nuestros nietos, me incita, me acaba siempre animando a ponerle letra a esta pobre música social actual en que todos podemos, con inmenso pesar, encontrarnos ya a alguno de los propios hijos, laboralmente explotado o estresado, ya a pobres nietos propios o ajenos semiabandonados emocionalmente , cuando no a muchos de nuestros amigos, ilustres yayos, tan explotados como desconcertados, estupefactos ante el infeliz presente de su maltratada jubilación.
Incitación que me llega en días  de moderno retiro espiritual vacacional, rumiando precisamente aquella aseveración de nuestro filósofo Julián Marías…”es deprimente vivir en una época de decadencia cuando uno ha conocido otras épocas”.
Sí, porque si en muchas casas las cosas pudieran ir de mal en peor, con situaciones tan dramáticas como vergonzosas del …”tú, papá, ver, oír y callar”(cosas del zappin tv maldito de cualquier instante), fuera, en la calle, la situación puede conducirnos al borde del paroxismo infartogénico cuando al ir al restaurante, la camarera-veinteañera de piercing mil y oculta bajo un horrible y generalizado tatuaje(con el que posiblemente pretende ocultar todo su vacío mental),puede preguntarnos…¿qué queréis, chicos?...¡dime, cariño!, en el mejor de los casos, cuando no aquello tan patogénico de …¿qué te pasa, abuelo?, en la urgencias del Salud, y que casi siempre suele llegar a agravar aún más la cosa.
Luis, es terrible la pendiente en que nos ha colocado la mala-educación-LOGSE de tantísimos años atrás, a la sociedad en general, habiendo creado un abismo entre unos y otros, una total falta de entendimiento, suele decirnos Pedro, lleno de asombro, cuando nos reunimos,. Y lo argumenta con algo de nuestra personalísima memoria histórica , no por menos sabido, menos olvidado…el recuerdo de aquellas perdidas normas de urbanidad tan útiles, las “del buen porte y buenos modales que abrían puertas principales”, por ej. Normas capaces de proporcionar el necesario empastamiento social para que todos pudiéramos vivir como en un coro de voces, dentro de una mínima armonía, entendiéndonos, en suma. Era básico eso y el saber que sin el respeto a los mayores uno, difícilmente podía salir adelante, cuando ahora, con la pirámide de moda invertida, hasta podemos andar recelosos, con miedo a que cualquier ni-ni, cualquier chiquilicuatre pueda llegar a pontificarnos, llegado el caso, en plan de malcriado hijo de Berdolé .
Sí, solemos decirle los contertulios, esto se está poniendo jodido, entre las situaciones tan negativas como las anteriores y las otras, las positivas, pero desgraciadamente desaparecidos ya, aquellos puntuales y fugaces momentos de felicidad que eran la auténtica sal y pimienta de la vida…la caza, el tenis, los largos paseos en bici, etc., etc. Las pequeñas pérdidas que sumadas a las otras, las grandes, las de comenzar a enterrar a familiares y amigos, hacen que el camino de espinas vital cada día nos resulte más difícil de sobrellevar. Al comprobar, con más frecuencia de la deseada el que “hoy se nos mueren más gentes que antes no se morían”, según nos cuenta la sensibilidad irónica del gran García Márquez.
Es lo que hay, las cosas son como son, aunque no estemos obligados a tener que tragarlas sin rebelarnos. Que la teoría de la relatividad, aplicada a las cuestiones humanas, lo habrá fundido casi todo, dejándonos perplejos y confusos, pero debemos de conservar aún unas mínimas e innegociables líneas rojas en lo que es nuestra tolerancia y respeto propios que, de sobrepasarlas los demás, supondrían la puntilla final, el punto de no retorno de nuestra más básica dignidad y autoestima.
Puñetera jubilación, en la que un día sí y otro también pueden aparecerse situaciones tan desconcertantes como frustrantes, ya en el plano biológico, como el pretender orinar en algún momento sin encontrar la forma de poder hacerlo, u otras, tan espirituales como fallidas, como cuando comprobamos que cualquier proposición de negocio, vacación o cambio vital de cualquier índole propios, son tajantemente criticadas y abortadas por los propios hijos, enfadados cuál rottweileres, cuando no por la propia esposa, tan situada siempre a su lado, haciendo piña eterna con ellos.
Al final, Pedro ¿sabes lo que hacemos los demás para sobrevivir en este valle de eso?, pues recurrir al viejo y sabio principio filosófico de que “no hay desgracia por muy grande que sea, en esta puñetera vida, que no se pueda sobrellevar con nuestra más absoluta indiferencia”. Que lo contrario, el estar pensando siempre en nuestro perdido mundo de ayer, pudiera acabar en la cara consulta psiquiátrica.
Un abrazo
Luis Manuel Aranda…Médico- Otorrino