sábado, 28 de marzo de 2020

DE MÉDICOS, DENUNCIAS Y ÉTICA PROFESIONAL


DE MÉDICOS, DENUNCIAS Y ÉTICA PROFESIONAL

Terrible cosa esta, la de vernos encerrados y sitiados por un cabroncete bichito, un enemigo tan cobarde que ni se deja ver, mientras los demás intentamos reunir las fuerzas necesarias para librarnos de todos los sentimientos negativos que pudieran lastrar nuestro buen Karma, tan necesario y terapéutico durante todo el tiempo que haga falta.
Por eso, ahora, un servidor, prisionero, sin interlocución directa y personal, necesita ir sacando las espinas que hayan podido ir quedando clavadas en el alma con anterioridad para que, liberada la conciencia, quede el necesario sitio en ella para todo lo positivo, para el crecimiento personal y el cuidado de la familia y los nietos.
 Verán, a mi procelosa edad y casi con la ilusión e ingenuidad de un jovenzuelo, siempre soñando con un mundo posiblemente mejor, me integré en una Asociación de mi ciudad, envidiosa ella de llegar ser como TeruelExiste, su hermana menor, un musculado ente civil de primer orden, ajeno al mundo político.
Y, un buen día, tras no haber podido asistir a reunión alguna y lamentándolo mucho, por ser coincidentes con mi trabajo fuera de la ciudad, aparecí integrado en una Comisión de Sanidad y Cohesión social. Ambiciosa  comisión, pensé, sí señor, aunque la viera trufada de gentes que vinieran de vendimiar en la política o colegios profesionales, cuando no de figurar en auténtica tempestad de movimientos o ambiciones, en otros mil organismos públicos o privados, pero adornados siempre, eso sí, de un tufillo partidista que podría echar para atrás, mirando los Estatutos fundacionales. Pero acabé pensando en que, a lo mejor eran como Lutero, gentes que hartas de ver lo que se había cocido en su Iglesia anterior, venían arrepentidos y a ayudarnos a acabar con el tráfico de indulgencias e influencias padecido por ellos mismos en otros ámbitos.
Pues bien, un tiempo después, el diez de este mismo marzo, cuando aún mucha gente de este país no sabían nada de la pandemia que se estaba fraguando, cometí “la temeridad ética” de comunicar tanto a este Grupo como a otro de la urbanización en que vivo, el que una fuente amiga que, obviamente no podía desvelar, me había informado que se estaban muriendo demasiadas personas en nuestro hospital por “Neumonías y otros procesos respiratorios”, eufemísticamente llamados, y sin tipificar debidamente en su diagnóstico etiopatogénico. A continuación, varios asociados y vecinos, tras salir de su asombro, no dudaron en darme las gracias en aras de tomar las medidas necesarias de protección para sí y los suyos. Y, curiosamente, ninguno de ellos con afiliación política reconocida. Otros, por el contrario y en menor grado, bien es verdad, también  lo agradecieron, aunque dejando el subliminal tonillo de…venga, venga, Dr. Aranda, no venga de nuevo a tocarnos eso…la conciencia, pontificando como siempre!
La cosa quedó así. No hubo denuncia alguna posterior por escándalo o alarma pública y desde esa noche yo y mi informante, es seguro que conseguimos dormir más tranquilos. Pero claro, los actos valientes suelen venir acompañados de una épica y un eco posterior, por lo que poco tiempo después, alguien que había presenciado algo raro en una Residencia de ancianos de la calle Desengaño, me lo notificó, envolviéndomelo en un lenguaje que no por ser poco literario dejaba de ser preocupante, trasluciendo una realidad que había visto, el que habían sacado un cadáver por la puerta de atrás unos hombres vestidos con un buzo como de extraterrestres, y que venía de estar confinado en una apartada habitación, según pudo enterarse posteriormente por una conocida de dicho centro.
Tras comunicarlo al grupo, siempre pensando en alertar para que alguien pudiera  poner en sobre aviso a los responsables de tomar  las medidas necesarias y protectoras… de una puta vez, no pasó mucho tiempo en que un politizado asociado con “Fuentes en el pórtico de entrada” que nunca había dado señales de vida en mi denuncia anterior, lanzó otro mensaje al Grupo sin resquicio de consideración ni de piedad alguna hacía quién había alertado sobre el inicio de “posibles” muertes raras en nuestras Residencias de ancianos. Y lo hizo, como digo, con unas palabras tan llenas de soberbia y prepotencia como yo sólo creía  posibles en cualquier malcriado señorito de mi andaluza tierra, con una pretendida ironía tan zafia y mediocre como su pobre argumentario…”harto de las tonterías de la gente. Estoy como para que me vengan con treinta y nueve monjas muertas y escondidas”, decía entre otras indigentes cosas, tan indigentes como su propia indigencia intelectual. Era lo último que uno podía esperarse al avisar como médico, para intentar, ingenuo de mí, el que alguien, enterado, se pusiera a poner medidas para cortar la hemorragia de contagios entre nuestros mayores y, que aterrorizados, vemos como hora tras hora, está ocurriendo en otras ciudades, por actitudes, entre otras muchas, tan estúpidas y negligentes como la suya. Ahora, pasados 3/4 días, de infinitas horas de infierno transmisor, sólo sueño con que el número de los fallecidos futuros  puedan ocasionarle tanto a Vd. como a tanto y tanto político frívolo , el insomnio que no han llegado a proporcionarles otras cosas más Podemitas que dijeron en su día.
Tras leer sus pobres palabras, más de puerta de wáter que de persona medianamente normal, preferí quedar en silencio, aunque con el corazón muy lleno de desprecio hacia un hombre con Fuente de malolientes olores. Pero ya, paralizado e inmóvil en casa, como preso de un hechizo, no podía dejar de responderle y despedirme de él, aún con mayor desprecio y lástima por tanta incompetencia como nos está llevando al precipicio sanitario primero y al económico después.
Y porque ”la vida de la cárcel, le hace a uno ver las personas y las cosas como son en realidad. Le convierte a uno en piedra. Son los seres de fuera los que están engañados por un mundo en constante movimiento. Los que giran en la vida y coadyuvan a la irrealidad. Nosotros, los que estamos inmóviles, vemos y comprendemos”, que diría el gran Oscar Wilde desde la cárcel a un amigo.
Por todo lo anterior, Sr. Presidente de HuescaSuena, tú, que te has podido sentir también alarmado, como alguno de ellos, los separados de la “Logia”, por mi peculiar proceder, sin ver tan siquiera la otra arriesgada y ética cara de mi moneda, la ofensa por mí recibida,, concédeme  dentro de unos días la baja en nuestra querida Asociación, dejando las horas necesarias para que estas palabras sean leídas en justa reciprocidad de mi réplica, de mi defensa.
Y me despido, tras acabar de ver el desesperado video de un compañero médico de un hospital madrileño, el Doce de octubre, sin casi material de protección alguno, y tan consternado e indignado como él mismo, …con sus mismas palabras, y en su honor…¡malditos!. Mientras quedo pensando en lo que nos ha dicho y en nuestros encerrados nietos, al borde de la locura. En ellos y en los hijos de los sanitarios,  que nadie los quiere cuidar por miedo al contagio… y de lo que tampoco quiere hablar ni solucionar nadie.
Que el buen Dios, si existiera, siga protegiéndonos a todos los hombres de buena voluntad, mejor de lo que hasta ahora lo ha sabido hacer.
Salud, amigos.
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
Huesca

domingo, 15 de marzo de 2020

LA CATALEPSIA SOCIAL


La Catalepsia social o muerte aparente

Así hemos amanecido, catatónicos y paralizados por mandamiento oficial, por un decreto que ha acabado con otro estado biológico previo y parecido, el de la Ataraxia, aunque esta, por contra, sólo definía la total tranquilidad y la ausencia de deseos o temores que, se podría decir, era la condición natural de casi todos nosotros hasta entonces, la siempre sufrida, conformada y callada sociedad, pero  que hoy anda muy hartita de que por la incompetencia y bisoñez de nuestros políticos y epidemiólogos, ahora todos tengamos que sentirnos como dianas de la arcabucería del Covid- 19, un cabroncete animalito que parece ser como la antítesis de aquél simpático Cobi, mascota de las Olimpiadas de Barna 92, pero que tiene de común con él, al menos, un único efecto secundario positivo: el crear un sentimiento nacional. El haber hecho por España lo que ni el mismísimo y famoso 155 supo hacer. De forma que por mi andaluza tierra, tan dada a la chirigota, ya se le comienza a llamar “el D. Pelayo”, por aquello de la recuperación nacional, de la Reconquista.
Bromas aparte, es verdad que está consiguiendo el que “nos sintamos como cristianos presos, y al remo, de la Armada turca, todos paralizados e inmóviles en casa”, como diría el Ingenioso personaje, el que decía más a más…”Es común proverbio que la diligencia es madre de la buena ventura y en muchas y graves cosas ha mostrado la experiencia que en la tardanza está el peligro”.
 Pues bien, es posible que por no haber leído a Cervantes, o por haber preferido hacer el avestruz, vaya Vd. a saber, ahora el puto bichito les ha obligado a tener que, aprisa y corriendo, encarcelarnos a toda España dentro de sí misma, mientras se nos retiene con otro quijotesco mantra que pretende ser tranquilizador …”Será gran prudencia dexar pasar el mal influxo de las estrellas que agora corre”, por no haber tenido en cuenta, ni saber, parte de las enseñanzas anteriores.
Manda esa cosa, el tener que poner a España de rodillas, incapaz ella de arrodillarse históricamente ante casi nadie, tras haber inventado, incluso, la guerra de guerrillas ante casi Dios, el mismísimo Napoleón.
Sí, sí, pero ponerla de rodillas ante “la pandemia global”, o el poner la albarda sobre la albarda que dicen los de mi pueblo y que diría anoche el que ni sabe hablar, el compungido, pobre y aturdido Sánchez. Porque, según comentaba, parece ser que va a comenzar el final apocalíptico de los tiempos, nos insinuaba con su asustado rostro. Y, ni corto ni perezoso, sin consensuarlo con base alguna, algo que tanto la gusta hacer en asuntos aún más frívolos y menores, nos ha dejado sitiados, como a los Numantinos, aun sabiendo que para las gentes mediterráneas, amantes del sol y de la calle, su ausencia, les puede conducir a una peligrosa inmunodepresión, aún más peligrosa que el mismísimo bicho. Y, sin miramiento alguno, los ha dejado solos junto a la nevera, aburridos quince días y pegados a la hiriente telebasura.
¿Por qué no se nos habrá dejado salir de paseo, uno tras otro, cada cincuenta metros, procurándonos una cadena humana de alegría y de inmunoestimulante euforia, como la del loco Procés, alrededor de cada pueblo?¿A cuantísimos vecinos no les estará afectando más gravemente la pequeña muerte psíquica del total  y aterrador aislamiento diario?
Bichito, decía, que por otra parte y con perdón por la frivolidad,, nos ha venido con el pan bajo el brazo, como un Bálsamo de Fierabrás, haciendo desaparecer como por ensalmo , tanto al casi mortal y cansino Procés, como a todas las preocupaciones autonómicas que podían quitarnos el sosiego de cada día.
Menos mal que el buen Dios permitió el nacimiento del padre del WatsApp, la brujería que nos permite sobrevivir. Nuestro único y amigable auxilio en estos convulsos y aislados días, a pesar de todo lo que está lloviendo y de todos los pesares .
Y acabo con que en esta soleada mañana de domingo, no han parado de pasar por casa tanto caminantes en grupo como ciclistas mientras, siguiendo con el Quixote entre las manos, he acabado preguntándome como él mismo…”¿Es posible que sea vuestra merced tan duro de celebro, y tan falto de meollo, que no eche de ver que es pura verdad lo que le dicen?
Escribo y reflexiono sobre las duras cosas que nos pasan, inconcebibles en nuestra prepotente y soberbia sociedad hace tan sólo una semana, pero me pide el cuerpo acabar con el Epitafio sobre la tumba de nuestro más célebre personaje literario…
“Aquí yace el Caballero (o España, permítanme la licencia, en su honor y recuerdo)
Bien molido y mal andante
A quién llevó Rocinante
Por uno y otro sendero”
…Que tan malo puede ser morir por una puñetera “corona llena de venenosas espinas” que por la tremenda angustia de asistir a la imprevisión e incompetencia sanitaria organizada y dirigida por un festivo filósofo, de los de panem et circenses, de esos de manifestaciones feministas autorizadas en pleno diluvio.
Vaya  lo anterior con el deseo final de que los cielos nos protejan a todos.
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
De la Sociedad española de médicos escritores


domingo, 8 de marzo de 2020

HUESCASUENA.ES


HUESCASUENA.ES

Huesca quiere sonar de nuevo y convencida en estos tiempos de Internet de que nada hay tan definitorio y clamoroso, para ponerla de nuevo en la nube, como otra sonada campanada con que convocar a los fieles Oscenses y al mundo mundial, ha decidido organizar como una nueva Iglesia laica, harta ya de vivir entre la continuada desesperanza por su futuro.
Y lo ha hecho, también, porque padecía un insoportable ataque de celos, viendo como sus hermanas pequeñas, Teruel y Barbastro se habían tan respondonas como capaces de tejer hace ya años, un tejido ciudadano tan maduro como unido ante cualquier atropello o desmán político al uso.  Hartos ya de tener por los suelos su cociente de frustración, casi a las puertas del psiquiatra, tras sufrir la dura desproporción entre sus ilusionadas expectativas democráticas de desarrollo y creación de empleo oficiales con la dura realidad del callejón sin salida actual, en que los políticos, sin apenas control ciudadano, no han parado de construirnos palacio tras palacio, de Congresos, Deportes o Diputación, cuando no aeropuertos o pantanos, tan improductivos como ruinosos.
Así es que era inevitable la aparición de este peculiar y senior movimiento indignado de ciudadanos, tan inquietos como ajenos a la pomada política, la que puede acabar untando cualquier cosa, de sobra lo sabemos. Por todo ello, un grupo de ciudadanos decidimos constituir hace meses constituir como otro remedo de Teruel Existe, convencidos con ellos y con nuestro refranero de que “donde no hay harina, todo se vuelve mohína”, y porque creíamos que era una obligación, tanto como constituir un grupo de reflexión y presión social sobre el presente y futuro de nuestra ciudad, como para aumentar nuestra propia autoestima y luchar contra la progresiva desmoralización de los últimos tiempos, en un intento desesperado por tomar las riendas de nuestro propio destino, haciendo entender a los políticos que, después de tantos y tantos años de mirar para otro lado, los auténticos dueños del cortijo, somos la callada, sufrida, obediente y votante ciudadanía, mientras ellos, nunca deberían de haber dejado de ser lo que deberían: los sencillos administradores de la cosa, elegidos cada cuatro años.
Entre los socios fundadores, entreví, y es personalísima opinión, ciudadanos hartos de tragar largas dosis de incompetencia, tras años y años viendo a monaguillos diciendo misa sin tan siquiera haber pasado por el Seminario. Y socios hay, importantes vecinos de Huesca, que como yo mismo, podemos estar hasta el gorro de que por haber preferido estar mirando hacia las estrellas, todos los pasados años, ahora podemos saber, estupefactos, como las mismísimas arcas de la DGA están al borde del infarto.
Opiniones personales aparte, tras presentarse el nacimiento de la criatura hace meses, el pasado miércoles fue la puesta de largo de la Asociación, con la presentación del proyecto de ciudad que sesudos y esforzados socios habían elaborado en muchísimas horas de altruismo total. Y como padrinos y responsables de la idea, entre otros, estaban nuestros  queridos D. Raúl Benito y D. Pedro Camarero, provenientes ambos de sector primario y del terciario, de los bienes raíces y de los servicios.
Inició el acto el primero, tocando una enorme, simpática; y simbólica campana preparada al efecto; viéndolo, tan alto como adusto, no pude evitar el recordar cosas tan históricas como contrapuestas. La primera, al cabreado y famoso Ramiro, junto a ella, tras haber invitado a los “problemáticos caciques” a aquella famosa merienda de chocolate con churros, aunque al final sólo hubieran porras, a la vez que también me vino a la memoria el ilusionado Rato, el de la campana y la salida de Bankia a Bolsa, mientras un servidor pedía a los cielos el que nuestra singladura social fuera mucho más decente y exitosa que la suya. Acabó el acto D. Pedro Camarero con su asombrosa facundia, su facilidad en el hablar, exponiendo el proyecto como si estuviera en la barra del bar con los amigos, sin el pretencioso y pobre hablar de los políticos de turno.
El otro día me preguntaba un sabio amigo…¿pero qué queréis cambiar de Huesca, si tenemos a cuarenta minutos de autovía todo, en una gran ciudad, y un Parque Natural a menos de media hora y toda la naturaleza del mundo a menos de un cuarto de hora desde el centro, la ciudad ideal, según decía el gran Unamuno?...Pues mejores comunicaciones, dijo al final del acto D. Raúl Benito, empresario forjado en la dura forja de todos los días con los pies en el suelo, en la realidad, lejos de los absurdos Palacios, creando empleo y empresas.
Precisamos de más y mejores comunicaciones, acabó resumiendo… y con Zaragoza , la gran ubre de la que podríamos extraer alguna gota de algo auténticamente nutricio, lejos de cualquier otra quimera.

Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino